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En un fallo que combina rigor jurídico con una inusual sensibilidad humana, la jueza María José Lezcano, titular del Juzgado de Primera Instancia en lo Civil de Personas y Familia de la Segunda Nominación de Metán, ordenó el retorno inmediato de dos hermanos a su centro de vida en la provincia de Córdoba, tras casi siete meses de permanencia en Salta sin acuerdo del padre.

Todo comenzó cuando la progenitora se trasladó con sus hijos a la ciudad de San José de Metán, provincia de Salta, con motivo de las fiestas de fin de año, y luego decidió unilateralmente permanecer en esa ciudad junto a sus hijos, sin que mediara acuerdo con el progenitor. Esa decisión motivó que el padre solicitara ante la justicia cordobesa la restitución de los menores a su lugar de origen.

Tras meses de informes sociales, psicológicos y escolares —que revelaron situaciones de hacinamiento y hasta relatos de los propios niños sobre agresiones—, tanto el Asesor de Incapaces como el Fiscal Judicial coincidieron en que el regreso junto a su padre era la alternativa que mejor resguardaba el interés superior de los chicos.

La jueza concluyó que el centro de vida de los niños se encontraba en la provincia de Córdoba, de lo que se deriva, como natural consecuencia, la competencia del señor Juez exhortante. El traslado de los niños a la provincia de Salta, decidido de manera unilateral y sin acuerdo parental, no puede tener la virtualidad de apartarlos de su ámbito de pertenencia. En consecuencia, dispuso el reintegro inmediato de los menores y habilitó la feria judicial de julio para garantizar su cumplimiento urgente.

Pero lo más novedoso de este fallo es su apartado final, titulado "Explicación para las partes", donde la magistrada abandona el lenguaje técnico para dirigirse directamente a la familia. Ella misma explica el porqué: "En el entendimiento de que una Justicia accesible, habla claro", escribe antes de dividir su mensaje en dos destinatarios bien diferenciados.

La jueza les explica los padres, con sencillez, el fundamento de su decisión y no evita señalar que "mamá y papá deben mejorar cosas en el ejercicio de su rol y llegar a acuerdos, para no afectar a esos hermosos hijos que tienen en común". Además, exhorta directamente a la madre a trabajar sobre sí misma, remarcando que deberá corregir conductas aprendidas de fuertes vivencias personales y sanarlas, para poder llevar adelante su rol materno de manera saludable. Cierra ese párrafo recordándoles a ambos que son "figuras esenciales" e insustituibles en la vida de sus hijos.

 

Un mensaje para los chicos

La magistrada rompe por completo el formato tradicional de una sentencia para decirles que "conocerlos ha sido un honor para el equipo de este Juzgado, y en especial para mi, son ustedes dos niños MARAVILLOSOS, nos guardamos sus besos y abrazos en nuestros corazones".

La jueza incluso les deja una frase para que se lleven consigo: los invita a ser niños felices, a ocuparse solo de estudiar y jugar, "y dejen que los grandes solucionen los temas de adultos". Finalmente, les explica en sus propios términos qué va a pasar con su vida, que volverán a Córdoba, que sus padres seguirán acompañándolos y que un juez cordobés continuará velando por su bienestar. Y se despide con "un abrazo enorme", ofreciéndoles al Juzgado como un espacio disponible "para lo que necesiten".