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El presidente de Cáritas Argentina y arzobispo de La Plata advirtió sobre las dificultades que atraviesan las familias, desde la reducción de alimentos hasta la suspensión de tratamientos médicos. En una entrevista con Punto Uno, también reclamó obras básicas para los barrios populares y defendió el trabajo como herramienta de inclusión.

¿Qué ve hoy la Iglesia en los barrios cuando una familia dice que no llega a fin de mes?
- Lo que vemos es que muchas familias empiezan a privarse de cosas elementales. A veces comen menos, dejan de comprar determinados alimentos o suspenden medicamentos porque no les alcanza la plata. También hay personas que se endeudan para poder cubrir los gastos diarios y después les resulta cada vez más difícil salir de esa situación.

El presidente cuestionó semanas atrás a quienes aseguran que no llegan a fin de mes. ¿Cómo interpreta esa realidad?
- Creo que es importante escuchar lo que está pasando en la vida cotidiana de las personas. Cuando alguien dice que no llega a fin de mes, no se trata solamente de hacer una cuenta sobre cuánto dinero tiene o cuántos días puede alimentarse. Hay que mirar qué está dejando de pagar, qué necesidades posterga y si puede sostener su vida con sus propios recursos.

Entonces, ¿la pobreza no se puede medir solamente por el acceso a los alimentos?
- No. La situación es mucho más amplia. Una persona puede conseguir comida, pero al mismo tiempo no tener dinero para comprar medicamentos, pagar los servicios o cubrir otras necesidades básicas. Cuando alguien tiene que recurrir a un familiar, a un vecino o a un comedor para poder sostenerse, estamos frente a una situación de vulnerabilidad que merece atención.

¿Qué situaciones les transmiten las parroquias y los comedores?
- Son espacios que están muy cerca de la gente y conocen lo que sucede en cada barrio. Allí no solamente se acompaña a quienes necesitan un plato de comida. También se escucha a las familias, se conocen sus preocupaciones y se intenta brindar contención frente a problemas que muchas veces van más allá de lo económico.

¿Qué medidas considera prioritarias?
- Es fundamental avanzar con obras de agua potable, cloacas y electricidad segura. Son servicios básicos que hacen a la dignidad de las personas. Hay millones de argentinos que viven en barrios donde todavía existen carencias importantes. Por eso es necesario sostener políticas que permitan mejorar esas condiciones y que no queden solamente en anuncios.

¿Qué opinión tiene sobre el proyecto de emergencia para los barrios populares que se impulsa en el Congreso?
- Es una iniciativa importante porque pone sobre la mesa la necesidad de atender una realidad que no puede esperar indefinidamente. La integración urbana requiere decisiones concretas y recursos destinados a resolver problemas cotidianos. Contar con agua, saneamiento y conexiones eléctricas seguras cambia de manera directa la vida de una familia.

También suele hablarse de la falta de empleo como una de las principales causas de la pobreza…
- El trabajo es central para que una persona pueda desarrollar su vida con autonomía. La gente quiere trabajar, sostener a su familia y salir adelante. Pero para eso también hacen falta oportunidades y condiciones que permitan acceder a un empleo. No alcanza con señalar el problema: hay que pensar cómo generar esas posibilidades.

¿Qué dificultades encuentran las madres que buscan trabajo?
- Una de las cuestiones importantes es el cuidado de los hijos. Si una madre no tiene dónde dejarlos mientras trabaja, sus posibilidades se reducen. Por eso hacen falta espacios de cuidado, jardines comunitarios y escuelas con jornadas más extensas. Esa infraestructura también forma parte de las políticas necesarias para mejorar la situación social.

Mientras se esperan respuestas de mayor alcance, ¿qué lugar ocupa Cáritas en los barrios?
- La Iglesia continúa acompañando a las personas a través de sus parroquias, comedores y organizaciones comunitarias. La ayuda alimentaria es importante, pero también lo es escuchar, contener y acompañar a quienes atraviesan situaciones difíciles. Hay personas que necesitan asistencia material, pero también apoyo frente a la angustia, la soledad o los problemas de salud mental.

¿La institución también trabaja en la prevención de emergencias?
- Sí. Estamos desarrollando acciones de prevención y organización frente a posibles inundaciones en el Litoral, en coordinación con organizaciones como la Cruz Roja, los Scouts y los Bomberos Voluntarios. La preparación es importante para responder de manera más ordenada cuando una comunidad enfrenta una emergencia.

Por último, ¿qué espera de una eventual visita pastoral del papa a la Argentina?
- La expectativa es que sea una oportunidad para volver a poner en el centro la dignidad de cada persona y la responsabilidad que tenemos como sociedad frente al sufrimiento de los demás. La solidaridad no puede quedarse solamente en las palabras. Tiene que expresarse en acciones concretas y en una preocupación real por quienes más necesitan acompañamiento.