09 10 sarmientoCada 11 de septiembre, Argentina celebra el Día del Maestro en homenaje a Domingo Faustino Sarmiento, fallecido en Asunción del Paraguay un día como hoy, pero de 1888.

Su figura quedó estrechamente vinculada con la educación argentina, pero detrás del prócer que aparece en los manuales escolares también existe un personaje lleno de detalles curiosos: no fue bautizado con el nombre de Domingo, llevaba libretas donde anotaba minuciosamente sus gastos, tenía una particular afición por los pepinos y creció en una familia numerosa de la que solo cinco hermanos llegaron a la adultez.

No se llamaba Domingo
Aunque la historia lo recuerda como Domingo Faustino Sarmiento, su nombre de bautismo fue Faustino Valentín.
El Museo y Biblioteca Casa Natal de Sarmiento explica que fue bautizado el 15 de febrero de 1811 y que en el acta no figura el nombre Domingo. Ese nombre provenía de la devoción familiar por Santo Domingo y fue imponiéndose desde su infancia hasta convertirse en el nombre con el que pasó a la historia. Incluso existe una discusión histórica sobre su fecha de nacimiento. Algunas fuentes sostienen el 14 de febrero de 1811, mientras que otras consideran el 15 de febrero. Su propia familia sostuvo que nació el 15 y él celebraba su cumpleaños ese día.

Una familia de 15 hijos
Sarmiento creció en una familia numerosa. Sus padres, Paula Albarracín y José Clemente Sarmiento, tuvieron 15 hijos, aunque solamente cinco llegaron a la edad adulta: Paula, Bienvenida, Domingo, Rosario y Procesa.
Su madre tuvo además un papel fundamental en la economía familiar. Paula Albarracín trabajaba con un telar y vendía sus tejidos. El telar que utilizaba se conserva actualmente en la Casa Natal de Sarmiento, en San Juan.

La higuera bajo la que estudiaba
Una de las imágenes más conocidas de la infancia de Sarmiento es la de sus estudios bajo una higuera mientras su madre trabajaba. El propio Sarmiento recordó aquella escena en Recuerdos de provincia. En la Casa Natal de San Juan todavía existe un retoño de aquella famosa higuera, convertido en uno de los símbolos del lugar.

Le gustaban los pepinos
Entre las curiosidades más inesperadas aparece su gusto por la comida. Según documentos conservados por el Museo Casa Natal, Sarmiento disfrutaba especialmente de frutas, dulces y conservas típicas de San Juan, como higos y membrillos. También le gustaban las aceitunas, los duraznos en aguardiente y las pasas de higo. Pero había una preferencia particularmente llamativa: la ensalada de pepinos.
El museo incluso recoge una anécdota según la cual, ante la falta de pepinos en su casa, Sarmiento sacó dos que llevaba en los bolsillos y se los entregó a la cocinera para que preparara su ensalada favorita.

Anotaba hasta lo que gastaba
Mucho antes de las aplicaciones para controlar las finanzas personales, Sarmiento llevaba sus propias anotaciones. Conservaba pequeñas libretas en las que registraba sus gastos y también escribía impresiones sobre los lugares y las personas que conocía.
Durante uno de sus viajes por Europa, por ejemplo, dejó anotados gastos cotidianos como comida, zapatos, guantes, medias y corbatas. Esos registros permiten hoy conocer aspectos mucho más íntimos y cotidianos de su vida.

Una hermana artista
Procesa del Carmen Sarmiento, hermana menor de Domingo, fue una artista destacada y es considerada una de las primeras mujeres pintoras del país. Realizó pinturas y composiciones utilizando elementos de la naturaleza, entre ellas trabajos con ramas y pastos.

Su relación con Salta
La historia de Sarmiento también tiene un capítulo particular en Salta.
En 1886, comenzó a funcionar en la ciudad una institución educativa bajo el nombre de Escuela Elemental de Niñas. Funcionaba en una casa colonial ubicada en la calle Libertad, actualmente calle Alberdi, y allí las alumnas recibían formación en distintas áreas, entre ellas música, dibujo, corte y confección, educación doméstica y religión. Dos años después, la noticia de la muerte de Sarmiento llegó a Salta.
El 20 de septiembre de 1888, pocos días después de su fallecimiento, el Consejo General de Educación resolvió en una sesión extraordinaria rendir homenaje al educador y darle su nombre a aquella escuela.
Así, aquella antigua Escuela Elemental de Niñas pasó a llevar el nombre de Domingo Faustino Sarmiento, dejando en la ciudad una huella concreta del reconocimiento a quien había convertido a la educación en una de las grandes banderas de su vida.

Más que una fecha calendario
Sarmiento fue maestro, escritor, periodista, político, gobernador de San Juan y presidente de la Nación entre 1868 y 1874. Su proyecto educativo buscó ampliar el acceso a la enseñanza y durante su presidencia se impulsó fuertemente la creación de escuelas y otras instituciones vinculadas al conocimiento.
Pero cada 11 de septiembre, la figura histórica vuelve a encontrarse con algo mucho más cotidiano: las aulas, los docentes y los estudiantes.
Y quizás por eso, detrás del retrato solemne del prócer, vale la pena recordar también al hombre que anotaba sus gastos en una libreta, disfrutaba de una ensalada de pepinos, creció junto al telar de su madre y cuyo nombre, después de su muerte, llegó también a una antigua escuela de niñas de Salta.