08 09 sancayetano

La tradicional procesión reunió ayer domingo a familias enteras y fieles que llegaron para agradecer, hacer pedidos y renovar su fe.

Desde distintos puntos de la ciudad, cientos de fieles se acercaron para participar de la tradicional procesión en honor a San Cayetano, una de las celebraciones religiosas que cada año reúne a familias enteras alrededor de una misma intención: agradecer por lo recibido y pedir que no falte el trabajo, la salud y el pan en cada hogar.

La procesión marcó el cierre de los nueve días de novena y oración dedicados al santo patrono del pan y del trabajo. Con imágenes de San Cayetano en las manos, estampitas, pañuelos y muchas expresiones de fe, los vecinos acompañaron el recorrido en una jornada atravesada por la emoción y por las historias personales de quienes se acercaron, cada uno con sus propios motivos.

El lema elegido para esta celebración fue “Guiados por María y San Cayetano, seamos testigos de la fe”, una frase que estuvo presente durante la jornada y que sintetizó el espíritu de la convocatoria.

La celebración contó con la presencia del arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, quien acompañó a la comunidad católica durante la procesión.

Detrás de la multitud hay algo que se repite año tras año: historias de personas que llegan con un agradecimiento, una promesa, un pedido o simplemente con la necesidad de sentirse acompañadas.

Para muchos de los fieles, San Cayetano representa mucho más que una tradición religiosa. Su imagen está vinculada con necesidades muy concretas de la vida cotidiana. El trabajo, la posibilidad de llevar un plato de comida a la mesa, la salud de un familiar, la estabilidad de los hijos y la tranquilidad de poder atravesar momentos difíciles aparecen entre las principales razones que llevan a los devotos a participar.

También hubo pedidos por quienes todavía no consiguen empleo y por aquellas familias que atraviesan dificultades económicas.

Con distintas palabras, en muchos de los que se acercan a la celebración hubo una coincidencia. Algunos llegaron para pedir por algo puntual. Otros, en cambio, sienten que tienen más motivos para agradecer que para pedir.

Por eso, mientras avanzaba la procesión, las expresiones de emoción se mezclaron con los rezos. Algunos caminaron en silencio. Otros llevaban sus imágenes de San Cayetano. También estaban quienes se acercaron simplemente para acompañar y compartir la celebración.

La celebración volvió a mostrar la importancia que tiene San Cayetano para la comunidad católica salteña. Año tras año, la figura del santo convoca a quienes buscan trabajo, a quienes agradecen por haberlo conseguido, a quienes piden por la salud de un familiar y a quienes simplemente quieren renovar su confianza en tiempos difíciles.

El pedido por el pan de cada día tiene, en ese sentido, un significado concreto. No se trata solamente de una expresión religiosa, sino de una preocupación que atraviesa a muchas familias: poder trabajar, sostener el hogar y garantizar las necesidades básicas.

La procesión terminó así como había comenzado: con fe, agradecimientos y pedidos. Para algunos, la intención fue conseguir un trabajo. Para otros, cuidar la salud de sus seres queridos. También estuvieron quienes llegaron para agradecer por los años de esfuerzo y por las cosas buenas que pudieron alcanzar.