En diálogo con Punto Uno, secretario del Interior de la Asociación del Personal Aeronáutico en Salta, Juan Pablo Armanino denunció que Flybondi cobra pasajes con anticipación, utiliza esos fondos como fuente de financiamiento y obtiene intereses mientras enfrenta cancelaciones de vuelos.
¿Qué está pasando con Flybondi?
-Lo primero que hay que analizar es el impacto que esto tiene sobre los usuarios y sobre las provincias. Flybondi levantó su programación en Salta y anunció que, en principio, retomaría los vuelos en septiembre. En la última semana dejó a más de 22 mil pasajeros sin viajar tras cancelar 107 vuelos. La situación en el NOA es especialmente preocupante: en Salta directamente suspendieron la operación y en Tucumán las cancelaciones alcanzaron niveles muy altos. Esto no afecta solamente a quienes compraron un pasaje; también repercute en la hotelería, la gastronomía, las agencias de turismo y toda la actividad vinculada a la conectividad aérea.
¿Cómo está la situación de los trabajadores?
-Es una situación muy compleja. Hay trabajadores que llevan más de 60 días sin cobrar sus salarios y en la última semana hubo alrededor de 40 despidos, principalmente entre el personal de vuelo. En Salta estamos hablando de más de 50 familias afectadas.
Lo que vemos es una falta de respuestas de los organismos que deberían intervenir. Tiene que haber controles y explicaciones porque no se puede dejar a trabajadores y pasajeros atravesando esta situación sin una solución.
¿Qué impacto tiene la suspensión de vuelos para Salta?
-La conectividad aérea es fundamental para el turismo. Salta necesita tener alternativas para que los visitantes puedan llegar y quedarse en la provincia. Cuando se reducen los vuelos, el impacto se siente rápidamente en hoteles, restaurantes y prestadores turísticos.
Hace más de dos décadas que Salta no atravesaba una temporada de invierno con una oferta aérea tan limitada. Estamos perdiendo conectividad.
¿Cuántos vuelos llegó a tener Flybondi en Salta?
-En sus mejores momentos llegó a operar entre tres y cinco vuelos, dependiendo de la temporada. Hoy la situación es completamente distinta: la empresa llegó a tener 19 aviones y actualmente cuenta con una flota operativa muy reducida.
¿Cuál es el negocio entonces?
-Venimos señalando desde hace tiempo es que hubo un esquema basado en vender pasajes con mucha anticipación y después tener dificultades para cumplir con la operación comprometida.
Cuando una persona compra un pasaje varios meses antes y después no puede viajar o tiene que esperar mucho tiempo para recuperar el dinero, también existe un perjuicio económico para el usuario.
¿Qué responsabilidad tienen los organismos de control?
-Creemos que debe haber una intervención más firme de los organismos correspondientes. La autoridad aeronáutica, las áreas laborales y los distintos niveles del Estado tienen que actuar cuando una empresa afecta a miles de pasajeros y trabajadores.
No puede naturalizarse que una persona compre un pasaje y no tenga respuestas cuando el vuelo se cancela.
¿Qué recomendación le daría a los salteños?
-En este momento hay otras alternativas que siguen operativas y lo importante es que los usuarios puedan viajar con previsibilidad.
