
Las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro dejaron sus camarines, para ocupar sus lugares en el altar mayor de la Catedral Basílica, en dónde miles de peregrinos podrán visitarlos hasta la procesión del 15 de septiembre.
Con la presencia de fieles salteños y ocasionales turistas, los pañuelos blancos en lo alto, dieron muestra de la conmovedora vivencia con la entronización de ambas imágenes. De ahora en más, los fieles podrán visitarlo hasta la procesión.
Después de la salida de la Virgen del Milagro para ocupar su altar, llegó el instante que cientos de salteños aguardaban con emoción: el Señor del Milagro dejó su camarín, para ocupar su lugar en el altar mayor de la Catedral Basílica.
Apenas comenzó su recorrido, la emoción se hizo sentir en cada rincón del templo. Los pañuelos blancos se levantaron al mismo tiempo, los aplausos rompieron el silencio y muchas personas no pudieron contener las lágrimas frente a una de las imágenes más representativas de la fe salteña.
Con la entronización del Señor y la Virgen del Milagro comenzó oficialmente el tiempo del Milagro, una de las expresiones religiosas más importantes del país y la celebración que cada año reúne a miles de peregrinos llegados desde distintos puntos de la provincia y del norte argentino.
Desde ayer, las sagradas imágenes permanecerán en el altar mayor de la Catedral, donde recibirán durante los próximos días a los fieles de distintos puntos de la provincia, como así también del país, quienes llegarán para agradecer, pedir protección o renovar sus promesas.
El libro oficial
La Novena recuerda que esta celebración tiene su origen en el terremoto de 1692, el hecho que marcó para siempre la historia de Salta y dio nacimiento a la devoción al Señor y la Virgen del Milagro.
Por eso, durante la entronización también comienzan las oraciones tradicionales del Milagro, entre ellas los "Recuerdos", incorporados en 1954, que invitan a renovar la fe y a pedir la protección del Señor del Milagro para el pueblo salteño.
