07 23 milagro

El vocero de la catedral en diálogo con Punto Uno, destacó que la celebración trasciende las fronteras de la provincia y convocó a vivir el tiempo del Milagro como un camino de esperanza, encuentro y servicio.

Remarcó que la celebración dejó de ser exclusivamente salteña para transformarse en un acontecimiento de alcance nacional e internacional.
"El Milagro es para el mundo; es para todo aquel que quiera acercarse ante esta Madre que nos lleva a su Hijo y ese Cristo de brazos abiertos que siempre busca con amor a su pueblo."
Según explicó, durante las últimas semanas ya comenzó a observarse un importante movimiento de visitantes y peregrinos que llegan atraídos tanto por la riqueza histórica del Santuario como por la necesidad de encontrar un espacio de oración.
"El Santuario atrae no sólo por su belleza artística y su patrimonio cultural, sino también por ese espacio de silencio que nos ayuda a encontrarnos con Cristo."
Cepeda sostuvo que el Milagro representa una identidad profundamente arraigada en la sociedad salteña y argentina, capaz de renovar la esperanza en tiempos de incertidumbre.
Al recordar las recientes expresiones públicas de fe de deportistas argentinos durante competencias internacionales, reflexionó sobre la vigencia de las tradiciones religiosas. "El hombre es por naturaleza un ser religioso; busca encontrarse con Dios y descubrirse a sí mismo", dijo.
Y agregó: "Somos un pueblo con profundas raíces, y qué alegría que dentro de esas raíces esté Dios."
Para el sacerdote, esos gestos cotidianos -como la bendición de una madre antes de un examen o la señal de la cruz antes de un desafío importante- siguen expresando una espiritualidad que permanece viva en la cultura popular.
Detrás de cada celebración existe un trabajo silencioso que comienza mucho antes de julio. La organización involucra a decenas de grupos pastorales y a cientos de voluntarios que preparan el templo, reciben a los peregrinos y acompañan cada actividad.
"Tenemos una vida pastoral muy grande. Hay más de 25 grupos en la Catedral y durante el tiempo del Milagro llegamos a contar con entre 500 y 600 servidores", explicó Cepeda.
El sacerdote destacó especialmente el compromiso de los jóvenes. "Muchos salen del colegio con el uniforme y vienen directamente a servir. Esa entrega silenciosa emociona", sostuvo.
También recordó que el mantenimiento de la Catedral, las restauraciones, las transmisiones y toda la infraestructura necesaria para las celebraciones se financian gracias al aporte de los fieles.
"Todo es fruto de la generosidad de la gente. Buscamos que cada colaboración sea para gloria de Dios", acotó. La Catedral abrirá sus puertas desde las 7 de la mañana. A las 16.30 comenzará el tradicional "Milagro para el Mundo", una presentación sobre la historia de la devoción en distintos idiomas.