
La presidenta de la Cámara de Propietarios de Farmacia, Susana Carrasco, en diálogo con Punto Uno cuestionó la posibilidad de avanzar con una desregulación del mercado de medicamentos y remarcó que el fármaco “no es un producto más”, sino un bien social que requiere controles sanitarios.
La discusión sobre una posible flexibilización en la venta y distribución de medicamentos volvió a generar preocupación entre los farmacéuticos salteños.
Carrasco explicó que el medicamento tiene características que lo diferencian de cualquier otro producto comercial, ya que contiene principios activos, genera efectos farmacológicos y puede producir consecuencias adversas si se utiliza de manera incorrecta.
“El medicamento es un bien social. No estamos hablando de un producto cualquiera: tiene acción farmacológica, efectos colaterales y requiere un seguimiento profesional”, señaló.
La dirigente recordó que el debate sobre la desregulación comenzó al inicio de la actual gestión nacional, tuvo distintos momentos de avance y pausa, y volvió a instalarse luego de recientes discusiones sobre el sistema sanitario.
Uno de los principales argumentos planteados fue la necesidad de conservar la trazabilidad del medicamento, es decir, la posibilidad de conocer todo el recorrido que realiza desde su fabricación hasta llegar al paciente.
Según explicó, cuando una persona compra un medicamento en una farmacia habilitada existe una cadena de responsabilidades: interviene un farmacéutico matriculado, una droguería autorizada y un laboratorio productor. “En cada etapa hay un profesional preparado que controla que se cumplan las condiciones de elaboración, conservación y distribución”, indicó.
En cambio, advirtió que si un medicamento se adquiere fuera del circuito oficial —como puede ocurrir en comercios no habilitados— se pierde la posibilidad de determinar su origen, condiciones de almacenamiento o autenticidad. “Uno no sabe si vino de una frontera, de un lugar no habilitado o si estuvo mal conservado. No hay forma de seguir la cadena y encontrar dónde estuvo el problema”, afirmó.
También puso el foco en el crecimiento de la automedicación y en la importancia del asesoramiento profesional. Explicó que muchas personas llegan a una farmacia buscando una solución rápida para síntomas puntuales, pero que detrás de esos pedidos pueden existir problemas de salud más complejos que requieren atención médica.
Como ejemplo, mencionó el caso de una persona que consume reiteradamente antiinflamatorios por un dolor dental sin tratar la causa del problema. “El medicamento puede aliviar momentáneamente, pero si no se resuelve la infección el cuadro puede agravarse”, sostuvo.
En ese sentido, destacó que la función del farmacéutico no se limita a entregar un producto, sino también a orientar al paciente sobre su uso correcto y advertir posibles riesgos.
“Para eso estamos: para escuchar, preguntar y guiar. Si una persona tiene hipertensión, no puede tomar cualquier medicamento para una gripe sin consultar”, explicó.
La titular de la Cámara de Propietarios de Farmacia rechazó que las farmacias sean responsables del valor final de los medicamentos y señaló que los precios son determinados principalmente por la industria farmacéutica.
“Las farmacias somos el último eslabón de la cadena. Recibimos precios establecidos y uniformes para todo el país”, afirmó. En ese marco, consideró que el problema actual no pasa únicamente por el precio del medicamento, sino por la pérdida de poder adquisitivo de los ciudadanos.
Explicó que cada vez son más frecuentes los casos de personas que llegan con recetas y deben elegir qué medicamentos comprar según la cobertura disponible. “Hay pacientes que llevan solamente el medicamento que tiene cobertura total o parcial porque no pueden afrontar el resto”, señaló.
Ante la posibilidad de cambios en la normativa nacional, Carrasco indicó que las cámaras y colegios farmacéuticos de distintas provincias trabajan para que las jurisdicciones analicen la aplicación de estas medidas.
