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Para el Instituto Argentina Grande, el modelo económico de Javier Milei combina buenos números en el frente externo con una caída persistente del mercado interno. Suben los sectores vinculados a exportaciones, mientras se agravan la destrucción de empleo, el endeudamiento y la pérdida de derechos sociales.

En diálogo con Punto Uno, Hernán Herrera planteó que la economía argentina ya no puede leerse como una economía “a dos velocidades”, sino como una economía directamente partida. “Nosotros hablamos de economía en K, modelo en K, porque tenés uno que va para arriba y uno que va para abajo”, explicó. En esa imagen, la parte que sube está vinculada al mercado externo; la que cae, al mercado interno.

Señaló que el Gobierno logra mostrar datos positivos en el frente externo, como el superávit comercial y la acumulación de reservas, pero advirtió que ese resultado no expresa una economía sana ni generalizada. “Se da el doble fenómeno: mejores exportaciones en los sectores que exportan con mejores precios, y una economía interna que cae”, resumió. Y agregó que, cuando el mercado interno se deprime, también se reduce la necesidad de importar bienes y servicios, lo que mejora artificialmente el saldo comercial.
En esa línea, sostuvo que el esquema beneficia a los sectores que pueden vender afuera —minería, agroindustria e hidrocarburos—, mientras “los sectores que dependen del mercado interno vienen cayendo con mucha fuerza”. En diálogo con Punto Uno Stream, mencionó entre los datos de ese deterioro la caída de 26.500 PyMEs, la pérdida de más de 220.000 empleos privados registrados desde el inicio del gobierno de Milei y el impacto desigual sobre ramas como la metalmecánica, el textil o el sector farmacéutico.
Ese cuadro macro, dijo, ya tiene consecuencias visibles en la vida cotidiana. Una de las más concretas es la pérdida de cobertura de salud privada. Herrera explicó que, a partir de una lectura metodológica propia sobre la base trimestral de la EPH, detectaron que “más de un millón de personas” perdieron la posibilidad de sostener una prepaga o una obra social entre el último trimestre de 2023 y el último de 2025. Y agregó que, si se extrapolara ese dato al total de la población, el número podría llegar a 1,5 millones.
Según remarcó, este deterioro se explica tanto por la pérdida de empleo formal como por el encarecimiento de las cuotas. “Tenés precios de las prepagas que en promedio suben 450% desde 2023 contra salarios que no llegan a subir 310%”, advirtió. Eso, dijo, vuelve cada vez más difícil llegar a fin de mes y empuja a muchas familias a resignar cobertura de salud.
A su entender, el problema de fondo es que el Gobierno “achica el mercado, achica las ventas” y termina ordenando el frente externo “en base al trabajo de la gente”. Por eso, detrás del superávit y de los indicadores que celebra la gestión, ve una economía que mejora afuera al mismo tiempo que se deteriora adentro.
“Más trabajo, más producción, más salario, vivir mejor, estar ordenados, no tener inflación”: ese debería ser, dijo, el objetivo de un país. Y concluyó que el actual modelo hace “menos de la mitad” de ese camino.