El historiador Felipe Pigna destacó la figura de Martín Miguel de Güemes en una entrevista donde analizó su rol en la historia argentina y cuestionó las miradas tradicionales sobre el prócer salteño. El autor del libro “Los Güemes y la guerra de los infernales”, sostuvo que la importancia del liderazgo no puede entenderse sin el contexto social y geográfico de la época.
“Era un estado de inseguridad permanente, pueblos invadidos por españoles. La táctica de Güemes era dejar venir a los españoles y, cuando llegaban, quebrar las columnas, cortarles los víveres y el acceso al agua. Así fueron nueve invasiones entre 1815 y 1821”, explicó en Infobae.
En otro tramo de la entrevista, Pigna describió a Güemes como un hombre formado, con lecturas clásicas y habilidades políticas, pero con fuerte vínculo con los sectores populares.
“Venía de una casa ilustrada, era un gran lector, escribía muy bien y citaba autores clásicos. Pero también tenía un contacto extraordinario con los sectores populares. Era un tipo respetado, lo sentían uno de ellos”, señaló.
El historiador también destacó el carisma del líder salteño como un elemento central en su liderazgo: “Es difícil explicar el carisma, pero generaba identificación y un ejemplo a seguir”.
Pigna también se refirió a las tensiones políticas que atravesaron la figura de Güemes y a su relación con los poderes centrales.
“Es un personaje incómodo porque se peleó con los poderes de turno. En Buenos Aires temían que apareciera un Artigas en el norte”, afirmó.
Además, recordó que incluso fue marginado de espacios oficiales de reconocimiento histórico: “En 1907, cuando se arma el Panteón Escolar, lo dejan afuera por gaucho. No podía ser prócer por ser gaucho”, señaló.
Para el historiador, estas exclusiones reflejan una tensión histórica más profunda sobre qué figuras son legitimadas como parte de la identidad nacional.
“Hay una discriminación hacia los sectores populares que se mantiene con distintos nombres a lo largo del tiempo”, sostuvo.
En un lugar tan conservador y aristocrático como Salta repartió tierras entre sus gauchos, les crea un fuero judicial propio: había situaciones muy absurdas como que los más de seis mil gauchos que integraban los infernales, cuando iban a pelear, eran demandados judicialmente por abandono de tareas. Entonces crea un fuero para que este absurdo no tenga consecuencias judiciales sobre esta gente que estaba luchando por la patria.
