
Por su ubicación geográfica y su mística silenciosa, Tonco es un paraje rural de Salta consolidado como el nuevo paraíso del turismo astronómico y de naturaleza en el norte argentino. Ubicado a más de 3.000 metros de altura sobre el nivel del mar, este rincón puneño limita de forma directa con el flanco sur del Parque Nacional Los Cardones y se posiciona a escasos 10 kilómetros de la pintoresca localidad de Payogasta, en el departamento de Cachi.
Habitado apenas por una quincena de familias que resisten al olvido y resguardan las tradiciones vallistas, Tonco dejó de ser un simple punto cartográfico en los mapas turísticos para transformarse en un destino de peregrinación para científicos, andariegos de montaña y amantes del astroturismo.
El paisaje que rodea a Tonco resulta de una belleza cruda y conmovedora. En estas altitudes, el aire escasea y el azul del cielo adquiere una profundidad casi irreal. La ecorregión en la que se inscribe abarca desde las laderas de sierras secas hasta el valle homónimo, sirviendo como zona de amortiguación natural para las más de 64.000 hectáreas protegidas de la reserva nacional. Las altitudes del área protegida varían abruptamente, descendiendo hasta los 2.600 metros en el lecho del río Tonco y elevándose hacia picos colosales como el cerro Negro o Malcante, de 5.226 metros.
Quien camina por los senderos de esta zona no solo se cruza con las imponentes siluetas de los cactus gigantes o pasacanas (Trichocereus pasacana), cuyos ejemplares pueden superar los tres siglos de vida, sino también con una fauna adaptada a las inclemencias del clima andino: desde el esquivo tuco tuco puneño y el chinchillón, hasta manadas de guanacos y el vuelo soberbio del cóndor andino
Vía Crucis de los planetas
Lo que verdaderamente ha colocado a Tonco bajo los reflectores de la prensa internacional es una iniciativa científica y comunitaria sin precedentes: el Sendero de los Planetas. El proyecto, liderado por el profesor de Matemática y Física Carlos Alessandretti junto con docentes, alumnos y la comunidad local, consistió en construir un gigantesco modelo del sistema solar a escala real en medio del territorio montañoso.
En un paraje donde no hay tendido de energía eléctrica ni señal de telefonía móvil, la inmensidad del cosmos se transformó en una herramienta pedagógica y turística. El recorrido se inicia con un Sol representado por una estructura geodésica de tres metros de diámetro, la cual fija la escala de tamaños y distancias proporcionales para el resto de los astros. A partir de allí, el visitante puede caminar por las laderas áridas y experimentar de forma física el concepto de distancia astronómica.
Vida comunitaria
Pese al aislamiento geográfico, Tonco posee una vibrante agenda cultural arraigada en las costumbres de los Valles Calchaquíes. Al transitar los sinuosos caminos de la Ruta Provincial 33 y sus desvíos rurales, se hace evidente que el paraje es un bastión de la identidad salteña. La subsistencia de sus pobladores se basa principalmente en la ganadería caprina y ovina de subsistencia, combinada con pequeños cultivos que aprovechan las vertientes de agua pura de deshielo.
La manifestación más multitudinaria de la identidad local ocurre cada verano con la celebración del Festival del Cabrito en Tonco, un evento clave en el calendario de turismo rural comunitario de la Municipalidad de Payogasta. Durante esta jornada, los lugareños abren las puertas de sus ranchos de adobe y techos de caña para recibir a viajeros con música folclórica en vivo, coplas populares y platos típicos como el cabrito asado, las empanadas salteñas y la tradicional chicha. Asimismo, cada 13 de diciembre el paraje se viste de fiesta para celebrar sus fiestas patronales en honor a Santa Lucía, una festividad que amalgama el fervor religioso católico con los rituales ancestrales de respeto a la Pachamama (Madre Tierra).

Acceder a Tonco requiere planeamiento. Saliendo desde Salta Capital, se debe tomar la Ruta Nacional 68 y luego empalmar con la Ruta Provincial 33, ascendiendo por la espectacular Cuesta del Obispo hasta alcanzar el punto máximo en la Piedra del Molino (3.348 m s. n. m.). Tras atravesar la mítica Recta del Tin Tin y pocos kilómetros antes de arribar a Payogasta, se toma el desvío vecinal que conduce de forma directa hacia el paraje de Tonco.
