
A días del inicio del ciclo lectivo, el polémico volvió a instalarse en el centro del debate. Para autoridades escolares y el Ministerio de Educación representa un foco de riesgo que cada año deja escenas de excesos, desmanes y genera preocupación entre los padres.
Este 2026, nueve colegios privados ya fijaron postura de manera conjunta y difundieron un comunicado los festejos en las condiciones en que suele realizarse.
Las instituciones firmantes —Colegio Belgrano, Escuela del Cerro, Santísima Trinidad, Colegio San Alfonso, Colegio San Marcos, Colegio Santa Catalina de Bolonia, Colegio San Pablo, Colegio Santa Teresa de Jesús e Instituto Uzzi College— advirtieron que no acompañarán festejos que comprometan la seguridad de los estudiantes ni el normal desarrollo de la primera jornada de clases.
En el documento reconocen que el último año tiene un fuerte valor simbólico y emocional, pero remarcan que eso no justifica situaciones que pongan en riesgo la integridad de los jóvenes o alteren el clima institucional.
También apelaron a la “responsabilidad adulta”, solicitando a las familias que los alumnos asistan el primer día “descansados y en óptimas condiciones”. Y dejan en claro que cada institución aplicará sus reglamentos internos para resguardar el bienestar general.
El Ministerio también tomó posición
En paralelo, el Ministerio de Educación de Salta trabaja en medidas preventivas. El secretario de Gestión Educativa, Alejandro William Becker, explicó que durante el verano no se detuvo la actividad y que, además de planificación pedagógica e infraestructura, se abordó específicamente el fenómeno del UPD.
En ese sentido detalló que se analizaron experiencias de otras provincias y que se mantuvieron reuniones con directivos de colegios privados que ya habían tomado medidas.
De ese trabajo surgieron dos líneas de acción: un modelo de acuerdo de convivencia para trabajar con las familias antes del inicio de clases: un protocolo de actuación para los equipos directivos.
“Queremos dotar de herramientas a las escuelas para intervenir cuando el alumno llega al establecimiento, pero también dejar en claro que hay situaciones que exceden a la institución educativa”, explicó.
Alcohol, vandalismo y límites
El funcionario fue directo al señalar que prácticas como el consumo de alcohol, daños en espacios públicos o disturbios en la vía pública no pueden ser controlados exclusivamente por la escuela.
“Eso depende del compromiso de las familias”, remarcó. En años anteriores se registraron episodios de vandalismo y daños a monumentos. “Se trata de bienes que son de todos los salteños y forman parte de nuestra identidad”, sostuvo Becker.
Para Educación, el eje central es la corresponsabilidad. “Nosotros podemos fijar reglas dentro del establecimiento, pero hay ámbitos que se nos escapan. Parte de educar también es poner límites y enseñar qué es razonable en la vida social”, señaló.
Circulares y medidas en análisis
En los próximos días, el Ministerio enviará una circular a escuelas públicas y privadas con los lineamientos del protocolo y el modelo de acuerdo con las familias.
En el sistema público, las sanciones deben ajustarse a los canales institucionales vigentes y a un enfoque centrado en la responsabilidad civil. “No se puede recibir a un alumno en condiciones que no garanticen su seguridad ni la de sus compañeros”, explicó Becker.
