
En el corazón de los Valles Calchaquíes, rodeado de montañas coloridas y paisajes que parecen pintados por la naturaleza, se encuentra Corralito, un pequeño paraje perteneciente a Animaná.
La tierra colorada y las tonalidades cambiantes de las montañas son el telón de fondo de todo lo que sucede en Corralito. Desde aquí se disfruta de una vista privilegiada de los valles, donde cada amanecer y cada atardecer regalan postales irrepetibles. El paisaje invita a caminar, a detenerse y a contemplar la inmensidad de la naturaleza en estado puro.
Uno de los puntos más emblemáticos es el Cerro del Zorrito, ubicado a 3.225 metros sobre el nivel del mar. Este cerro es considerado uno de los más importantes y espectaculares de la zona, visible desde todo Animaná. Cada año, la comunidad realiza una procesión hacia su cima llevando la imagen de la Virgen, en un recorrido cargado de fe y emoción. La tradición se ha convertido en un símbolo de identidad para los pobladores, quienes encuentran en este ritual una manera de reafirmar sus raíces.
Corralito no solo deslumbra por su belleza natural, sino también por las historias que se transmiten de generación en generación. Una de las más conocidas es la leyenda que asegura que en estos territorios existe un tesoro escondido por los jesuitas hace siglos. Aunque nunca se ha encontrado evidencia concreta, el relato sigue vivo en la memoria colectiva y aporta un aire de misterio que envuelve al lugar.
La Iglesia San Juan Bautista
El Paraje alberga uno de los templos más pintorescos de los Valles Calchaquíes: la Iglesia San Juan Bautista. Rodeada de un parque, escaleras y pircas construidas con piedras locales, la iglesia se presenta como un espacio de paz y espiritualidad.
Antes de ingresar, el visitante se encuentra con una gran cruz, un cardón imponente y una puerta doble de madera que refleja la antigüedad de la edificación. Al entrar, la tranquilidad del interior y los colores que adornan el templo generan una atmósfera especial, ideal para la reflexión y el recogimiento.
Corralito también es tierra de artesanos y productores que mantienen vivas las tradiciones de la región. Los visitantes pueden llevarse recuerdos en cerámica, elaborados con técnicas ancestrales, y degustar el famoso pimentón de Animaná, reconocido por su calidad y sabor único. Este producto, cultivado y procesado por familias locales, es un verdadero emblema gastronómico de los Valles Calchaquíes.
Para quienes deseen una experiencia más profunda, se recomienda contactar a la Red de Turismo Campesino, que ofrece la posibilidad de convivir con la gente del pueblo, conocer sus costumbres y participar en actividades cotidianas. Esta propuesta permite descubrir la esencia desde adentro, compartiendo momentos auténticos con sus habitantes.
Corralito es mucho más que un paraje pintoresco: es un espacio donde la naturaleza, la fe y la cultura se entrelazan. El Cerro del Zorrito, la Iglesia San Juan Bautista, las leyendas jesuíticas y las artesanías locales conforman un mosaico de experiencias que enriquecen al visitante.
El turismo en este rincón de los Valles Calchaquíes no se limita a la contemplación del paisaje; es también una oportunidad para conectarse con las raíces de un pueblo que conserva sus tradiciones y las comparte con orgullo. Cada visita es un viaje al pasado, una inmersión en la cultura andina y una invitación a valorar la riqueza de lo simple.
Visitar Corralito es descubrir un tesoro escondido en los Valles Calchaquíes. Es caminar entre montañas coloridas, escuchar historias que alimentan la imaginación, participar de rituales cargados de fe y llevarse el sabor único del pimentón salteño. Es, en definitiva, vivir una experiencia que combina naturaleza, cultura y espiritualidad en un entorno incomparable.
Para quienes buscan un destino diferente, lejos de los circuitos turísticos tradicionales, ese pequeño pintoresco lugar se presenta como una opción ideal. Un terreno donde cada rincón guarda una historia, cada paisaje inspira y cada encuentro con la comunidad deja una huella imborrable.
Este rincón salteño, aunque discreto en tamaño, guarda una riqueza cultural, histórica y natural que lo convierte en un destino imperdible para quienes buscan experiencias auténticas y memorables.
