01 26 aldazabalA un año de la promulgación del nuevo Ordenamiento Territorial de Bosques Nativos, Salta muestra un cambio de rumbo: más superficie protegida, menos áreas habilitadas para desmonte y una apuesta fuerte a la ganadería sostenible como modelo de desarrollo productivo compatible con el ambiente.

Así lo confirmó el secretario de Ambiente, Alejandro Aldazabal, quien destacó que el balance del primer año es positivo, tras un proceso técnico y administrativo “arduo”, que incluyó la presentación de toda la documentación exigida para obtener la acreditación nacional, completada a fines del año pasado.

“Desde ese momento ya comenzamos a trabajar con autorizaciones bajo el nuevo ordenamiento”, explicó.

Uno de los datos centrales de la actualización es el incremento de las áreas protegidas.

Según detalló el funcionario, Salta cuenta hoy con 1.308.244 hectáreas en categoría roja, lo que representa más de 100.000 hectáreas adicionales respecto del ordenamiento anterior.

“Son zonas donde se protegen cauces de ríos, cabeceras de cuenca y sectores que la ley establece expresamente como intangibles”, precisó.

En contrapartida, las áreas verdes —de bajo valor de conservación y aptas para desmonte— se redujeron en unas 200.000 hectáreas, marcando una señal clara hacia un uso más restrictivo del territorio.

 

El protagonismo del amarillo y el manejo predial

El mayor crecimiento se dio en las áreas de mediano valor de conservación (amarillo), que hoy representan la mayor superficie de la provincia.

Allí es donde se concentran los planes de manejo, tanto de conservación como de ganadería sostenible.

Además, el nuevo esquema incorpora zonas denominadas APC, donde cada proyecto es evaluado a nivel predial. Tras el análisis técnico, esas áreas quedan definidas como amarillas o verdes, habilitando actividades productivas bajo criterios ambientales estrictos.

 

Ganadería sí, pero con bosque

Lejos de plantear una dicotomía entre producción y conservación, el nuevo ordenamiento busca ordenar una realidad ya existente: la ganadería dentro del bosque nativo.

“Hoy los bosques de Salta no están sin vacas. El problema es que muchas veces esa ganadería es desordenada y genera degradación”, reconoció el secretario.

La alternativa es el manejo ganadero integrado al bosque, un sistema silvopastoril que permite mejorar la oferta forrajera, obtener mejores terneros, aprovechar el recurso forestal y, al mismo tiempo, garantizar la regeneración del bosque y sus funciones ecosistémicas.

“El objetivo es claro: mejores bosques y una mejor ganadería”, resumió.

En un contexto de fenómenos climáticos cada vez más extremos, el funcionario advirtió que Salta enfrenta tormentas más intensas y sequías más prolongadas, aun cuando los registros anuales de lluvias sean similares.

En ese escenario, los bosques cumplen un rol clave: reducen la temperatura, conservan humedad en el suelo, mejoran la infiltración del agua ante lluvias intensas.

“La mejor forma de enfrentar estos eventos es prevenir, y eso se logra con desarrollo sostenible”, sostuvo.

 

Un modelo que ya está en marcha

De cara a los próximos años, el desafío ambiental de Salta no pasa por frenar la producción, sino por consolidar un modelo que ya comenzó a implementarse: producir mejor, con reglas claras y con una mirada de largo plazo.

El nuevo ordenamiento territorial de los bosques nativos plantea una forma distinta de relacionarse con el ambiente, donde la planificación, el manejo sostenible y la prevención se convierten en herramientas centrales frente al cambio climático.

Los bosques, bien gestionados, dejan de ser un límite y pasan a ser aliados estratégicos de la producción: regulan el agua, amortiguan temperaturas extremas y fortalecen la resiliencia de los sistemas productivos.

En ese equilibrio entre conservación y desarrollo, Salta apuesta a un camino posible: más orden, más previsibilidad y más sustentabilidad, sin detener el engranaje productivo que sostiene a la provincia.