11 03 transporte

Nación volvió a aumentar los fondos para el transporte del área metropolitana, mientras las provincias siguen afrontando los costos sin asistencia equivalente. Sáenz cuestionó el reparto y apuntó contra una desigualdad que se traduce directamente en el bolsillo de los pasajeros.

La distribución de los subsidios al transporte volvió a exponer las diferencias entre Buenos Aires y el interior del país. Mientras el Gobierno nacional dispone nuevos fondos para sostener el servicio de colectivos en el Área Metropolitana de Buenos Aires, las provincias siguen sin recuperar la asistencia que Nación eliminó para el transporte urbano fuera de esa región.
Una situación que profundiza una desigualdad cada vez más difícil de justificar.
El gobernador Gustavo Sáenz salió a cuestionar esta política y advirtió que los recursos existen, pero que su distribución responde a criterios que terminan favoreciendo a unos distritos por encima de otros.
La contradicción, según planteó, aparece cuando el Gobierno habla de ajuste y equilibrio fiscal, pero mantiene una importante asistencia para el transporte porteño mientras el interior debe resolver el problema con sus propios presupuestos.
En Salta, la eliminación de los aportes nacionales obligó a la Provincia a destinar fondos propios para amortiguar los costos del sistema y evitar que el impacto sobre los usuarios sea todavía mayor.
Ese esfuerzo permitió sostener una de las tarifas más accesibles entre las capitales del país, aunque representa una carga para las cuentas provinciales que no debería recaer exclusivamente sobre los salteños.
El problema va más allá de una discusión entre gobiernos. Detrás de cada decisión sobre los subsidios hay trabajadores que necesitan llegar a sus empleos, estudiantes que utilizan el colectivo para asistir a clases, jubilados y familias que dependen del transporte público para sus actividades cotidianas. La diferencia en la asistencia estatal también termina reflejándose en cuánto paga cada pasajero por viajar.
«No se puede hablar de equilibrio fiscal y federalismo cuando se beneficia a unos y se perjudica a otros», expresó Sáenz. Luego lanzó una pregunta que resume el reclamo del interior: «¿Hasta cuándo va a haber argentinos de primera y de segunda?».
El mandatario insistió en que Salta no reclama privilegios, sino condiciones similares a las que reciben otras jurisdicciones.
El asunto, una vez más, deja expuesto una desigualdad estructural: el AMBA conserva el respaldo de Nación, mientras las provincias deben hacer malabares con sus presupuestos para sostener un servicio esencial.
«El federalismo no se declama, se demuestra con hechos», concluyó el Gobernador. Mientras tanto, el reparto de los subsidios sigue mostrando que, a la hora de distribuir los recursos, no todos los argentinos reciben el mismo trato.