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En una entrevista con Punto Uno cuestionó el rumbo económico del gobierno de Javier Milei, Alejandro Kim advirtió sobre el cierre de comercios e industrias y planteó la necesidad de recuperar el trabajo, agregar valor a la producción y renovar la dirigencia política.

¿Qué propone Hazaña Argentina y quiénes integran el espacio?

- Estamos terminando de organizar el lanzamiento. Es un espacio que venimos construyendo desde hace más de un año, con personas que tienen distintas trayectorias y pertenencias políticas. No todos son peronistas, y eso es importante porque demuestra que podemos encontrar puntos de coincidencia más allá de las identidades partidarias.

Elegimos el nombre Hazaña Argentina porque creemos que hace falta un esfuerzo colectivo para cambiar el rumbo del país. Hay mucha gente que se había alejado de la política, que perdió la confianza o que dejó de creer que las cosas podían mejorar. Algunas de esas personas se están acercando porque sienten que necesitamos una propuesta diferente.

Somos varios partidos y tenemos una inquietud común: discutir qué Argentina queremos construir, qué ciudad necesitamos y qué provincias nos merecemos. No alcanza con reunir dirigentes o anunciar candidaturas. Tenemos que ponernos de acuerdo sobre las prioridades y los objetivos.

El lanzamiento será el 17 de octubre, una fecha que para mí tiene un significado histórico muy importante.

Usted plantea la necesidad de discutir un nuevo modelo productivo. ¿Por dónde debería empezar esa transformación?

- Lo primero es resolver el problema del trabajo. Cuando uno observa lo que está pasando con la industria y el comercio, encuentra dificultades para sostener los puestos laborales y para mantener en funcionamiento muchas actividades económicas.

Tenemos que preguntarnos qué país queremos ser. ¿Vamos a depender principalmente de la extracción de recursos naturales o vamos a desarrollar también una estructura industrial capaz de generar empleo, tecnología y valor agregado?

No estoy diciendo que la minería, el campo o las actividades extractivas no sean importantes. Lo son y pueden generar recursos fundamentales. El problema aparece cuando se pretende que esos sectores, por sí solos, alcancen para sostener el desarrollo de toda la Argentina.

Tenemos recursos naturales, profesionales capacitados, trabajadores con experiencia y una estructura industrial sobre la cual podemos apoyarnos. No partimos de cero. Lo que necesitamos es definir un rumbo y construir políticas que permitan aprovechar esas capacidades.

Corea del Sur es un ejemplo que sigo de cerca por la historia de mi familia. Es un país con limitaciones en materia de recursos naturales que consiguió desarrollar una economía basada en la industria, la tecnología y el conocimiento. Hoy tiene presencia internacional en sectores como la electrónica, la industria automotriz, el software y la producción cultural.

Ese desarrollo no apareció de un día para otro. Requirió planificación y una decisión de invertir en capacidades propias. Alemania también ofrece experiencias interesantes para analizar.

¿Cómo observa actualmente la situación del comercio y la industria?

- La situación es muy preocupante. Conozco especialmente el sector textil, pero también trabajo como abogado y asesoro a empresas de diferentes actividades. Lo que veo es una dificultad cada vez mayor para sostener los negocios.

Hay comercios y emprendimientos familiares que funcionaron durante cuatro, cinco o seis décadas y que hoy están cerrando. Son empresas que atravesaron distintas crisis, cambios económicos y generaciones, pero ahora no consiguen sostener sus costos ni mantener una actividad rentable.

Y es importante aclarar algo: muchos no cierran porque hayan decidido cambiar de rubro o porque estén atravesando una reconversión. Cierran porque los números dejaron de funcionar. Detrás de cada persiana que baja hay trabajadores, familias y años de esfuerzo.

Esa realidad también alcanza a los productores agropecuarios. Trabajo con gente del sector y escucho las dificultades que tienen para sostener sus explotaciones. No se puede pensar que existe una actividad económica completamente al margen de estos problemas.

Mi lectura es que el modelo económico de Javier Milei no ofrece una salida sostenible para el conjunto de la economía. Se pueden mostrar determinados indicadores, pero hay que mirar qué sucede en la vida cotidiana, qué pasa con las empresas, con el empleo y con los ingresos de las familias.

¿Qué tendría que cambiar para construir una oposición con posibilidades de ofrecer una alternativa en 2027?

- La política tiene que recuperar la capacidad de hablar de los problemas reales. Hoy vemos demasiadas discusiones internas, cruces entre dirigentes y disputas por los lugares que cada uno podría ocupar. Mientras tanto, la gente necesita respuestas sobre el trabajo, la educación, la salud, la producción y el costo de vida.

Soy crítico de la dirigencia en general y también de la oposición, de la que formo parte. Muchas veces parece que se habla para un público que ya está convencido, mientras una parte de la sociedad no encuentra en esos discursos una respuesta a sus preocupaciones.

Antes de discutir nombres, tenemos que discutir ideas. ¿Qué modelo económico proponemos? ¿Qué lugar va a tener la industria? ¿Cómo vamos a generar empleo? ¿Qué queremos hacer con nuestras ciudades y nuestras provincias? Si logramos construir acuerdos sobre esas cuestiones, después podremos analizar cómo llevarlos adelante electoralmente.

¿Qué lugar tendrán las provincias en la construcción de Hazaña Argentina?

- Es fundamental escuchar las realidades provinciales. No se puede pensar la Argentina únicamente desde la Ciudad de Buenos Aires ni suponer que los problemas son iguales en todo el territorio.

Cada provincia tiene sus características, sus actividades económicas y sus necesidades. Salta, por ejemplo, tiene posibilidades vinculadas con la minería, la producción agropecuaria, el turismo y su ubicación estratégica para el comercio regional. Pero esas oportunidades necesitan infraestructura, inversión, planificación y políticas que permitan aprovecharlas.

Tenemos que construir una mirada federal que no se limite a las declaraciones. Eso significa incorporar las demandas locales a un proyecto nacional y comprender que el desarrollo de una región puede contribuir al crecimiento de todo el país.

¿Qué expectativas tiene para el lanzamiento del 17 de octubre y los meses previos a las elecciones de 2027?

- El lanzamiento es un paso importante, pero no representa el final de un proceso. Venimos trabajando desde hace más de un año y ahora queremos mostrar públicamente lo que estamos construyendo.

Después habrá que seguir reuniéndose, escuchar a quienes quieran sumarse y discutir propuestas. La política necesita tiempo de trabajo y no puede reducirse a los meses anteriores a una elección.

Hasta el cierre de listas seguramente continuará la discusión dentro de los distintos espacios. Espero que esa etapa no se limite a una disputa por candidaturas y que podamos avanzar hacia acuerdos programáticos.

Desde Hazaña Argentina estamos dispuestos a participar de esas conversaciones. Queremos discutir qué país podemos construir, qué cambios son necesarios y cómo llevarlos adelante. La sociedad necesita alternativas que no se queden solamente en la crítica, sino que expliquen qué proponen hacer.