10 15 presupuestoEl ex secretario de Política Tributaria de la Nación, Roberto Arias, en diálogo con Punto Uno, cuestionó las proyecciones de crecimiento del Presupuesto nacional del año venidero y advirtió que la actividad sigue sostenida principalmente por las exportaciones, mientras el consumo, la industria y la inversión muestran dificultades para recuperarse.

¿Qué economía plantea el Gobierno en el Presupuesto 2027?
- El presupuesto expresa la política económica del Gobierno y permite observar cómo espera cerrar el año, qué escenario proyecta para el próximo y qué herramientas piensa utilizar. La prioridad oficial es sostener el equilibrio fiscal, con una política austera del lado del gasto y posibles reducciones de impuestos si existe margen para hacerlo. Eso plantea una economía con crecimiento bajo y consumo deprimido. La expansión viene principalmente de las exportaciones y de las inversiones vinculadas con ellas, pero ese movimiento no necesariamente se traduce en una mejora generalizada de los ingresos y del empleo.

¿Es viable el crecimiento del 4%?
- Me parece una proyección bastante inconsistente. El presupuesto también prevé un aumento del empleo y de los recursos de la seguridad social, pero no queda claro cómo se produciría esa recuperación cuando venimos observando dificultades en el empleo registrado. Además, el contexto internacional es complejo y la actividad está creciendo menos de lo esperado. Para 2027, considero más probable un crecimiento inferior al proyectado, concentrado nuevamente en las exportaciones y con un mercado laboral poco dinámico. El Gobierno también tiene que explicar de dónde saldrán los recursos para financiar el gasto previsto. De lo contrario, podría aparecer la necesidad de profundizar el ajuste.

¿La economía puede crecer mientras el consumo sigue estancado?
- Actualmente hay sectores exportadores con un desempeño importante. Las ventas externas de minería, hidrocarburos y productos agropecuarios están impulsando la actividad y generan un superávit comercial que contribuye a afrontar los compromisos externos. Pero, al mismo tiempo, el ajuste fiscal y la reducción del gasto público limitan la demanda interna. A eso se suma la apertura económica, que plantea desafíos para la industria nacional en un escenario de fuerte competencia internacional. No veo necesariamente una crisis externa, fiscal o monetaria, pero sí dificultades importantes en el mercado laboral y en el plano social. Si los ingresos continúan estancados, la pobreza puede volver a aumentar.

¿Hay condiciones para que crezca la inversión?
- Lo veo difícil en el corto plazo. La utilización de la capacidad instalada industrial ronda el 58%, según los datos oficiales, lo que significa que existe una parte importante de la infraestructura productiva sin utilizar. Cuando una empresa tiene máquinas paradas y demanda insuficiente, difícilmente decida ampliar su capacidad. Antes necesita vender más y aprovechar los recursos que ya tiene disponibles. La construcción y la industria también atraviesan dificultades. El consumo está deprimido y el gasto público se redujo considerablemente durante los últimos años. En esas condiciones, la economía termina dependiendo de las exportaciones para crecer.

¿Qué escenario económico imaginás para 2027?
- Hay mucha incertidumbre por el calendario electoral. En Argentina, los períodos previos a las elecciones suelen generar movimientos en los mercados y dudas sobre la continuidad de las políticas económicas. La pregunta es cuándo podría intensificarse esa incertidumbre y qué magnitud tendría. También influirá la definición sobre las elecciones primarias, porque su eventual eliminación modificaría la duración del proceso electoral. En ese escenario, las decisiones de inversión y consumo pueden verse condicionadas por las expectativas. Por eso, además de las variables macroeconómicas, habrá que observar cómo evolucionan la confianza, los ingresos y la actividad productiva.

¿Cómo puede afectar este escenario al empleo y a los ingresos?
- El problema es que el crecimiento no está llegando con la misma intensidad a todos los sectores. Las exportaciones pueden generar divisas y actividad, pero eso no garantiza una recuperación equivalente en los comercios, los servicios, la industria o la construcción. Cuando el consumo pierde fuerza, las empresas venden menos y tienen menos incentivos para contratar personal. A su vez, si los salarios y las transferencias públicas no acompañan el costo de vida, las familias reducen sus gastos.