La central obrera confirmó su acompañamiento a la movilización contra la extranjerización de tierras mañana en plaza 9 de julio a las 17 hs y abrió la posibilidad a nuevas medidas de fuerza. La paz social “se está agotando”, dijo el secretario general en diálogo con Punto Uno.
Mientras el Senado se prepara para retomar el debate del proyecto oficial denominado “inviolabilidad de la propiedad privada”, sectores sindicales, organizaciones sociales y la izquierda anunciaron movilizaciones a lo largo y ancho del país.
La CGT nacional plantea que después del Congreso y la Justicia queda la calle…
- Nosotros venimos garantizando una paz social que lamentablemente está siendo muy lacerada. Venimos planteando la defensa de los trabajadores, pero también hemos acercado propuestas y proyectos. Sin embargo, no hemos tenido respuestas. La situación económica se vuelve cada vez más compleja y hay sectores que están quedando afuera del sistema.
¿Qué factores explican este malestar?
- Hay trabajadores expulsados del empleo formal, pequeñas y medianas empresas que cerraron, jubilados que tienen dificultades para acceder a medicamentos y sectores vulnerables que necesitan respuestas. La política que se está llevando adelante genera un deterioro del tejido social.
Durante mucho tiempo hablaron de mantener la paz social. ¿Ese límite se alcanzó?
- Sí. La paciencia se terminó. Nosotros hemos intentado todos los caminos institucionales. Hemos dialogado, presentamos propuestas y buscamos alternativas. Pero cuando un gobierno avanza sobre derechos laborales, sobre la salud, la educación y la producción, llega un momento donde los trabajadores tienen que hacerse escuchar.
¿La movilización en las calles es una herramienta?
-La calle siempre fue una herramienta democrática de reclamo. Las medidas de fuerza no se hacen porque alguien quiera generar conflicto, sino porque hay una realidad social que golpea. Hay familias que no llegan a fin de mes y trabajadores que sienten que pierden derechos conquistados durante décadas.
La movilización de mañana tendrá como eje el rechazo al proyecto que sectores opositores denominan de “extranjerización de tierras” y que el oficialismo presenta como una defensa de la propiedad privada. En Salta, la convocatoria está prevista para las 17 horas en Plaza 9 de Julio, con la presencia de organizaciones sindicales y sociales.
¿La CGT salteña participará de la jornada?
-Sí, vamos a estar presentes. Siempre hemos acompañado las luchas sociales y esta no será la excepción. La defensa de la soberanía y de los recursos naturales es un tema que atraviesa a todos los argentinos.
¿Qué rol deberían tener los gobernadores frente a este escenario?
-Los gobernadores tienen que convocar a todos los sectores. A los trabajadores, a las pequeñas y medianas empresas, a la industria. No se puede resolver una crisis de esta magnitud de manera aislada. Hace falta un proyecto que defienda la producción y el desarrollo del interior.
¿La provincia podría encabezar una mesa de diálogo multisectorial?
- La idea es importante, pero tiene que hacerse con seriedad. No sirven las reuniones para la foto. Hay que discutir políticas concretas para recuperar empleo, producción y oportunidades.
¿Ve posible un paro general en el corto plazo?
- Hay un clima de mucha preocupación. Muchos trabajadores ya tienen dificultades para llegar al trabajo porque no alcanza el salario. La reacción social va a depender de cómo continúe esta situación, pero está claro que hay sectores que están llegando al límite.
Mientras el Senado se prepara para una nueva jornada clave, el sindicalismo comienza a ordenar su estrategia de protesta. La consigna “Argentina no se vende” busca transformarse en el eje de una movilización que promete medir el nivel de descontento social frente a las políticas del Gobierno nacional.
