
La discusión sobre cómo bajar la siniestralidad vial en el país volvió a reunir a todas las provincias, en un encuentro donde se cruzaron diagnósticos, tensiones técnicas y definiciones políticas sobre uno de los problemas más persistentes de la agenda pública: los accidentes de tránsito.
Se realizó en el Centro de Congresos y Exposiciones de Mendoza y volvió a poner sobre la mesa temas sensibles como las revisiones técnicas obligatorias, la habilitación de radares, el sistema de scoring nacional y la coordinación entre jurisdicciones para unificar criterios de control. No se trata solo de normas, sino de cómo se aplican en territorios muy distintos entre sí y con realidades viales desiguales.
En ese marco, Salta estuvo representada por el subsecretario de Seguridad Vial, Francisco Fleming, quien participó de las deliberaciones junto a autoridades nacionales y representantes de todo el país. Según lo expuesto en la jornada, el eje estuvo puesto en fortalecer la articulación entre provincias y mejorar las herramientas de prevención y fiscalización.
Uno de los puntos que generó mayor intercambio fue la necesidad de consolidar sistemas más homogéneos de control, especialmente en lo que refiere a licencias de conducir, antecedentes de tránsito y el uso de dispositivos de medición de velocidad. También se abordó el rol del scoring nacional como herramienta para ordenar conductas repetidas de riesgo, aunque con miradas diversas sobre su implementación efectiva.
Durante la apertura, la ministra de Seguridad y Justicia de Mendoza, Mercedes Rus, remarcó que la seguridad vial ya no puede entenderse solo como un problema de tránsito o infraestructura, sino como una política que involucra a toda la sociedad. El planteo se alineó con una idea que se repite en estos encuentros: la prevención depende tanto de la normativa como del comportamiento colectivo.
Desde Salta, Fleming destacó el nivel de las discusiones y la necesidad de sostener espacios de trabajo conjunto entre jurisdicciones, especialmente para reducir los índices de siniestralidad. En paralelo, la provincia mantuvo una postura activa en la revisión de herramientas como las verificaciones técnicas y la implementación de cinemómetros, puntos que suelen generar debate entre los distintos distritos.
El encuentro también incluyó la exposición de experiencias locales por parte de Mendoza, que volvió a ser sede del Consejo después de 2019. Allí se presentaron políticas de infraestructura, movilidad y control, además de estrategias de articulación con municipios y organismos nacionales.
A lo largo de la jornada se repasaron además otros ejes críticos: la seguridad de motociclistas, la gestión de licencias, el intercambio de datos de tránsito y el uso de información estadística para la toma de decisiones. En conjunto, un mapa de problemas que atraviesa a todo el país y que sigue sin una solución única.
El cierre dejó una idea que se repite en cada edición del Consejo: la seguridad vial como un desafío compartido, donde las decisiones locales terminan impactando en un sistema que funciona, o falla, de manera interconectada.
