05 21 bullrichKarina Milei echó a Patricia Bullrich de las reuniones de gabinete enojada por el ultimátum que le dio a Manuel Adorni para que presente la declaración jurada y anticipa otro foco de incendio en la interna de los libertarios.

La decisión de la hermana del presidente se da en el mismo momento en el que Santiago Caputo y Martín Menem libran una guerra a cielo abierto que dejó al propio Javier Milei en un lugar incómodo.

En la Rosada anticiparon que la senadora no fue invitada a la reunión del próximo lunes y que Bullrich sí está confirmada para el nuevo encuentro de la mesa política del martes. La reunión de la mesa política se organizó para la semana del 25 de mayo con el objetivo de dejar correr unos días tras el Rufusgate que sacudió a los libertarios. Pero la propia Bullrich les dice a sus compañeros de mesa que ese conciliábulo no sirve para nada.

Karina no le perdona a Bullrich que haya salido a presionar públicamente a Adorni para que presente su declaración patrimonial, un tema que tiene encerrado al gobierno hace dos meses y medio.

En el entorno de Patricia advierten que la senadora "no es como Marra ni los otros". Es decir, que no se quedará en el molde tras el desplante de Karina, habituada a echar por la borda al funcionario que se anime a contradecirla.

"Ella puso todo y ahora la maltratan al pedo, ahora que se la banquen", advierten los colaboradores de Bullrich. "Es tiempista y no tiene nada que perder", agregan.

En el gobierno están preocupados porque Karina deja expuesto al propio presidente para defender a Adorni y a los Menem. Mientras el enfrentamiento con Bullrich promete consecuencias políticas inminentes, el desaire a Las Fuerzas del Cielo de Santiago Caputo parece haber activado unas células autodestructivas en el organismo libertario.

Algunas voces del mundo libertario ya hablan de un posible entendimiento entre, Bullrich, Las Fuerzas del Cielo y Mauricio Macri, como un eje electoral de contrapeso contra el ala de Karina. Los celestiales tienen un pie dentro del entorno de Bullrich por medio de Derek Hampton, socio de Santiago Caputo en el grupo Move.

En el ecosistema libertario aseguran que Bullrich quiere ser el plan A del establishment. La otra alternativa es ser el plan B de Milei si el presidente no puede ser candidato, en un escenario en el que Bullrich le ofrecería un acuerdo electoral. Con ese acuerdo iría a buscar a Macri para dejarle la Ciudad a cambio del apoyo nacional. Casualmente ayer Macri salió a cruzar a Milei y dijo que le falta equilibrio.

La presentación

La senadora presentó antes de tiempo su declaración jurada y reavivó la discusión por el patrimonio del jefe de Gabinete. Desde el oficialismo dijeron que “lo hace siempre así” y evitaron confrontar.

En un oficialismo atravesado por disputas simultáneas, Patricia Bullrich volvió a moverse en un terreno sensible para la Casa Rosada. La senadora adelantó la presentación de su declaración jurada ante el Senado y la Oficina Anticorrupción en el mismo momento en que Manuel Adorni continúa demorando la suya, una situación que alimenta sospechas sobre sus bienes y que ya derivó en una controversia política dentro del Gobierno.

En ese marco, el movimiento de la senadora fue leído por funcionarios, operadores y dirigentes como algo más que una formalidad. La decisión llegó después de que ella misma pusiera el foco sobre la necesidad de que Adorni rindiera cuentas por su patrimonio. Por eso, puertas adentro y puertas afuera del Gobierno, muchos interpretaron que la ex ministra volvió a aumentar la presión sobre el jefe de Gabinete.

 

Centro de las sospechas

La situación de Manuel Adorni se volvió cada vez más incómoda. El funcionario que coordina todos los ministerios nacionales había quedado bajo presión después de las acusaciones sobre supuesta corrupción y en medio de una investigación judicial. En ese contexto, Bullrich lo conminó públicamente por TV a explicar cuanto antes los detalles de su patrimonio.

El jefe de Gabinete luego le prometió a Javier Milei que haría la presentación de su declaración jurada antes del vencimiento del plazo. El Presidente, incluso, lo aseguró en primera persona. Pero la promesa todavía no se materializó: hasta ayer al menos, Adorni no había presentado nada.

Esa demora mantiene vivo el tema y hace crecer las sospechas día tras día. También deja al Gobierno en una posición defensiva, porque cada nuevo movimiento alrededor de las declaraciones juradas vuelve a poner el foco sobre el mismo interrogante: por qué Adorni todavía no informó sus bienes.

La presentación de Bullrich, en ese sentido, funcionó como un contraste difícil de disimular. Mientras la senadora se adelantó, el jefe de Gabinete sigue postergando un trámite que ya quedó cargado de significado político.