03 01 milei845654

El presidente Javier Milei abrió las sesiones ordinarias del Congreso con un discurso marcado por un tono pendenciero y constante atención al entorno. Frente a miembros del Gabinete, de la Corte Suprema, senadores y diputados, criticó al kirchnerismo y a la gestión anterior, al tiempo que destacó los avances de su administración.

“Me gustaría invitarlos a todos a hacer memoria de dónde venimos, y así poder entender a dónde vamos y por qué este año en el Congreso será tan importante. Hace tan solo dos años, Argentina estaba en una situación de crisis terminal”, comenzó el mandatario.

“La continuidad misma de nuestro guion como país estaba en juego. La herencia nos mostraba la combinación de las tres peores crisis de la historia argentina, un desequilibrio monetario que duplicaba el de la previa al 1975, durante el gobierno de Isabel Perón. Un banco central en quiebra, aún en peor estado que el que tenía Raúl Alfonsín, previo a la de 1989. Y, como si todo esto fuera poco, indicadores sociales peores a los del 2001”, añadió.

En materia económica, Milei resaltó la actuación de su ministro Toto Caputo y los avances en la estabilización del país: “El aspecto más urgente era el descalabro inflacionario, que afecta a las fuerzas de una inflación, y la raíz de la inflación es la emisión monetaria que derivaba del déficit fiscal. Por eso, en nuestro primer mes eliminamos un déficit fiscal de 5% del PBI. Muchísimas gracias, el mejor ministro de economía del mundo. Dos veces seguidas. Toto Caputo”.

El presidente destacó además los logros en políticas sociales: “gracias a la reasignación de partidas, la AUH aumentó en un 492,9% respecto al valor heredado en 2023. Incorporamos a seiscientos mil chicos a la AUH, incrementamos en 35,5% la prestación alimentaria, aumentamos más de 500% las becas primera infancia y más de mil cien por ciento la prestación primeros mil días”.

Sobre la corrupción heredada, el mandatario enfatizó: “sin lugar a dudas, difícilmente hay un ejemplo que muestre de mejor manera la mafia de los políticos. Robar está mal, pero robarle el pan de la boca a los más vulnerables, haciéndolos esclavos para pasar poder, excede a cualquier adjetivo que se pueda encontrar en el diccionario”.

En materia de seguridad, Milei elogió a Patricia Bullrich y destacó la reducción de homicidios y delitos: “en seguridad, tras un accionar implacable de la doctora Bullrich, hemos impulsado reformas legislativas como la ley antimafia, el requisito de datos genéticos y la ley de reincidencia y reiterancia y unificación de condenas para cortar con este flagelo. Junto con la apuesta en acción del plan Bandera y el protocolo anti-Piquete”.

“Gracias a esto hemos conseguido bajar la tasa de homicidios en un 17% a nivel nacional, reducir en un 65% los homicidios en Rosario, y tan solo en 2025 conseguimos una reducción del 20% en los robos, el valor más bajo de la historia reciente, sin contar el periodo de encierro por la cuarentena. De la misma forma, estamos poniendo orden en las fronteras, donde los narcos entraban y salían a su antojo, y tal como prometimos en campaña, hemos terminado con los piquetes de una vez por todas, los cuales pasaron de 9.000 por año a cero”, indicó.

El presidente destacó además las reformas judiciales y laborales vinculadas a la seguridad y la responsabilidad penal: “reformamos la Ley Penal Juvenil, modificando así un régimen penal obsoleto que tenía ya 45 años de antigüedad. Porque, tal como lo hemos dicho antes de ser gobierno y lo hemos llevado a cabo en los hechos con la doctora Bullrich, antes ministra de seguridad y ahora senadora, el que las hace, las paga”.

 

Críticas a la oposición y política

Durante su discurso, Milei no dejó de dirigirse a la oposición con sarcasmo y acusaciones directas: “Fascistas”, “manga de chorros” y “mentirosos”, expresó al referirse al kirchnerismo presente en el recinto.

El mandatario también apuntó contra la gestión anterior y la pobreza heredada: “no tomamos las riendas del país en condiciones normales, sino que tuvimos que encarar la estabilización de una sociedad al borde de la destrucción. La moneda nacional había sido destrozada por la emisión desenfrenada de dinero y un extenso historial de default soberano. La falta de inversión, producto de la inestabilidad y la inseguridad jurídica, destruía empresas y puestos de trabajo todos los años”.

“El crimen y los homicidios venían aumentando y las calles eran tierra de los, nadie de los barrios, ni de los piqueteros en las ciudades. Para agravar la situación, estos piquetes eran financiados con dinero de asistencia social que debía destinarse a los más necesitados. Nuestras fronteras eran un colador, que servía como caldo de cultivo perfecto para que el narcotráfico irrumpiera en nuestra sociedad, tal como sucedió en Rosario. Como país, no sabíamos quién entraba, no sabíamos quién salía, y por eso entraban los peores y se iban nuestros jóvenes”, agregó.

En relación al capital humano, Milei enfatizó: “en materia de capital humano, teníamos una pobreza camuflada en los controles de precios del 57%, con 7 de cada 100.000 pobres y una gran mayoría de egresados escolares que no sabían leer o escribir, ni hacer cuentas matemáticas simples en el mundo en el que avanzan todos los días a pasos agigantados con la inteligencia artificial. El Estado y las empresas estatales eran utilizadas como aguantaderos de militantes, cuya finalidad no era otra que la de capturar la incapacidad de crear puestos de trabajo genuinos, producto de la alta presión tributaria y una ley laboral anacrónica”.

Asimismo, Milei celebró acuerdos internacionales: “además, logramos un acuerdo comercial con Estados Unidos luego de 21 años de aquel famoso autosabotaje que trágicamente ha sido festejado por nuestra dirigencia. Aún resuena en nuestra mente la voz de Hugo Chávez diciendo, 'Alca, Alca, al carajo’. Y después nos quieren convencer de que no nos llevan a Cuba, camino a ser Venezuela, también en el medio”.