El Senado otorgó acuerdo a los pliegos enviados por el Poder Ejecutivo para la designación de Martín Plaza y Martín Diez Villa como jueces del Máximo Tribunal provincial. En una entrevista con Punto Uno, Diez Villa valoró las casi 5.500 adhesiones cosechadas durante su postulación y aseguró que sus más de 30 años de trayectoria en el ámbito judicial le permitirán aportar “equilibrio, experiencia y una mirada más humanitaria” al máximo tribunal provincial.
—¿Qué significa el respaldo recibido?
—Estoy muy agradecido. Son casi 5.500 adhesiones que de verdad me enorgullecen porque, de alguna manera, dan cuenta de que la ciudadanía en muchos casos vio mi compromiso y mi responsabilidad con la gente. Y eso para mí me llena de satisfacción, más allá de las estadísticas, que son importantes también.
—Es abogado penalista con más de 30 años de trayectoria y defensor de la provincia desde 2022, ¿qué puede aportar a la Corte?
—Tengo una trayectoria de más de 30 años en distintos ámbitos: organismos públicos, el ejercicio libre de la profesión, trabajé en la casación penal e hice toda una carrera judicial en Buenos Aires. Creo que tengo mucho para aportar, sobre todo experiencia y conocimiento. Estamos en un momento en el que quizás pueda contribuir a generar equilibrio. Y algo que siempre remarco: hay que trabajar para la gente, con un perfil más humanitario, teniendo muy en cuenta a los sectores más vulnerables. El juez tiene que tener un rol más activo frente a la comunidad.
—¿Qué cree que debe aportar el fuero provincial para acercar la Justicia a la sociedad?
—Me parece que hay que trabajar en conjunto. Todos entendemos que el Poder Judicial resuelve conflictos, pero esos conflictos tienen, en su mayoría, raíz social. Entonces es necesario coordinar entre los distintos estamentos del Estado: Judicial, Ejecutivo y Legislativo. El Estado es uno solo, aunque exista división de poderes, y hay que trabajar en equipo para encontrar soluciones. Entrar al sistema de Justicia es como entrar a un hospital: uno llega cuando ya tiene una lesión o una enfermedad. Lo ideal sería fortalecer políticas preventivas. Desde la Corte también se pueden sugerir y proponer iniciativas dentro de sus competencias. Hay que pensar en prevenir antes que en curar.
—Su paso por la Cámara de Casación Penal y la defensoría, ¿qué le aportan específicamente para integrar la Corte?
—Justamente la experiencia. Fui relator en la casación penal, y el manejo es bastante similar en cuanto al análisis y la posibilidad de fallar. Además, el derecho es dinámico, es una realidad viviente. Va cambiando con la sociedad, y hay que actualizarse permanentemente. Hay que estar atentos a cómo evoluciona el mundo y cuáles son las políticas criminales del momento.
—Entre tantas adhesiones, ¿hubo alguna que lo haya conmovido especialmente?
—Todas fueron importantes: las del Colegio de Abogados, el Colegio de Escribanos, la Asociación de Magistrados y Funcionarios, amigos personales… Pero me emocionaron especialmente las de gente de municipios que no son de la capital, lugares donde no imaginaba tener tanto apoyo. Las adhesiones de la gente común son las que más me llegaron.
