Lo señaló el secretario de Espacios Públicos y Protección Ciudadana municipal, Esteban Carral, en una entrevista con Punto Uno. Advirtió que la capital salteña presenta una complejidad estructural que la vuelve especialmente vulnerable ante lluvias intensas.

“Estamos enclavados sobre dos laderas muy importantes, la este y la oeste, y todo desemboca en la zona sudeste. Siempre tenemos especial atención en el microcentro, en la zona norte —donde confluyen los ríos Vaqueros y el que viene de La Caldera— y en la zona sudeste, donde impacta también la creciente del río Ancho”.

Carral reconoció que durante el temporal fue necesario evacuar a algunas familias, aunque no en gran número. Sin embargo, planteó con crudeza una problemática estructural: la ocupación de zonas inundables. “Están las dos caras de la realidad. Por un lado, la peligrosidad con la que se instalan y construyen un hogar en lugares que son inhabitables. Y por otro, la dificultad real de conseguir un lote donde vivir”, no obstante, remarcó que “no es el lugar adecuado, no se pueden llevar servicios y es muy difícil hacer obras de contención en esos sectores”.

En ese marco, recordó que incluso debió cortarse el suministro eléctrico en algunos puntos críticos: “La electricidad con agua, en vez de aportar soluciones, suma problemas”.

Más allá del agua acumulada, el secretario alertó sobre las consecuencias posteriores a las lluvias. “El día después es donde vienen los otros inconvenientes. La humedad deteriora árboles añosos y empiezan a caer ramas de gran porte. Hay ramas que pesan 200, 300 o 400 kilos”, advirtió.

Por eso, pidió a los vecinos evitar estacionar bajo árboles durante jornadas de tormenta: “Uno busca el árbol como refugio, pero no siempre es así” y en esa línea destacó el trabajo preventivo que viene realizando el área, con relevamientos por cuadrículas para detectar ejemplares secos o enfermos. “Esta es la mejor época del año para ver qué árbol está seco: el que no floreció, es el más sencillo de identificar y procedemos a erradicar el peligro”.

 

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También apuntó contra prácticas históricas de forestación inadecuada: “Hubo una teoría en algún tiempo de plantar árboles a poca altura. Cuando las raíces quedan sobre la vereda, el árbol no está fortalecido para sostener viento fuerte”.

Resaltó que la basura domiciliaria arrojada en horarios inadecuados o en lugares incorrectos termina obstruyendo desagües y canales. “Si sabemos que el recolector pasa a las 4 de la mañana, no saquemos la bolsa a las 4 de la tarde. En alerta amarilla, saquémosla a las 12 de la noche”, pidió. Y explicó con un ejemplo concreto: “Esa bolsa arrastrada por el agua desde la zona oeste alta termina en el centro o en la zona sudeste, tapando canales y produciendo inundaciones lejísimos del lugar donde se generó el problema”. En contraste, defendió el funcionamiento del sistema de drenaje este año. “Con menos milímetros, el primer año de gestión tuvimos más inundaciones porque no se habían limpiado los canales a tiempo. Hoy todos han funcionado a la perfección y eso ayudó muchísimo a que no tuviéramos mayores inundaciones”. Citó el caso del canal Juan XXIII, que anteriormente estaba obstruido en el fondo: “Se hacía un dique y rebalsaba. Este año, con toda el agua que acumula desde la ladera oeste alta, funcionó perfectamente”.

Otro dato que encendió alarmas fue el hallazgo de colchones y residuos voluminosos bajo los puentes, en operativos conjuntos con la Policía. “En un puente sacamos casi 13 colchones. A los dos días volvimos y retiramos seis más”, relató. “Lo más triste es que creen que hacen una gauchada regalando colchones en desuso y terminan generando un tapón que provoca inundaciones”.

En este sentido Esteban Carral diferenció entre personas en situación de calle —que reciben contención social— y grupos que, según indicó, se instalan con otras intenciones. En todos los casos, pidió a los vecinos denunciar de inmediato al 911 o al 105 de Protección Ciudadana ante ocupaciones indebidas de canales o espacios públicos.

Carral también defendió la suspensión de actividades masivas ante alertas meteorológicas, aun cuando finalmente no se registren lluvias intensas. “Es preferible prevenir que curar. Poner en marcha un evento como un corso tiene un costo altísimo en seguridad, tránsito e iluminación. Ante alerta amarilla se debe suspender por la peligrosidad que generan los rayos”, explicó.

Respecto de las ferias, el secretario trazó un panorama de gestión en un contexto económico complejo. “La gente se vuelca a la calle en la búsqueda de un cliente para llevar el sustento a su casa. Pero también están los comercios que pagan impuestos y tienen empleados. Hay que hacer un equilibrio muy fino entre ambas partes”. En ese sentido, destacó la recuperación de sectores como la avenida Banchik, donde se redujo la presencia de vendedores sobre banquinas. “La banquina es una vía de escape ante cualquier accidente. No puede estar ocupada”.

Finalmente, subrayó el trabajo permanente en capacitaciones en RCP y primeros auxilios: “Es muy importante que todos los ciudadanos sepamos cómo actuar ante una emergencia”.

Con un pronóstico que anticipa posibles nuevas lluvias en los próximos días, Carral cerró señalando que “la ciudad respondió, los canales funcionaron. Pero si no asumimos nuestra responsabilidad como vecinos, cualquier esfuerzo es insuficiente”.