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El gobernador bonaerense y presidente del PJ provincial, Axel Kicillof, llamó ayer a iniciar una nueva etapa para “construir una alternativa amplia” frente al gobierno de Javier Milei, al que acusó de llevar adelante una política económica que “ya le está arruinando la vida a millones y millones de argentinos”.

“Empieza una nueva etapa porque quedan menos de dos años de este gobierno y ya vemos claramente las consecuencias de sus decisiones”, afirmó Kicillof durante una conferencia de prensa en La Plata, tras encabezar un acto junto al intendente Julio Alak y el ministro de Infraestructura, Gabriel Katopodis.

El mandatario sostuvo que el ajuste impulsado por la administración nacional dejó de ser una discusión ideológica para convertirse en un problema cotidiano: “Al principio parecían bravuconadas o exabruptos, pero ahora se notan las consecuencias en la vida, en el bolsillo, en las posibilidades y hasta en el ánimo de la gente”.

En ese marco, Kicillof remarcó que la gravedad de la situación exige una definición política más clara por parte de la oposición. “La situación es cada vez más grave y eso exige mucha claridad. Por eso hablo de una nueva etapa”, explicó, y contrastó el rumbo nacional con las políticas que sostiene la provincia: “Nosotros acá seguimos con la obra pública, con la educación, con la salud, con la infraestructura y con los parques industriales”.

Recordó además que desde el inicio de la gestión provincial definió a Buenos Aires como “escudo y red” frente a las políticas libertarias, aunque advirtió que hoy ese rol resulta insuficiente. “Ya no alcanza con ser escudo y red. No alcanza con lo que puede hacer una provincia o un municipio para contrarrestar la política económica del Gobierno nacional. Hay que empezar a estructurar una alternativa que le dé un cauce y una salida a esta situación”, enfatizó.

 

Críticas al ajuste

El gobernador apuntó con dureza contra la gestión económica de Milei y puso el foco en el impacto social del ajuste. “Desde que empezamos a hablar hasta que terminemos, va a haber dos puestos de trabajo menos en la Argentina. Son 270.000 empleos perdidos -uno cada cuatro minutos- 30 empresas que cierran por día”, advirtió.

También cuestionó el relato oficial sobre la inflación y reivindicó su paso por el Ministerio de Economía. “Yo fui ministro y cuando nos tocó bajar la inflación la pusimos por debajo de los números que tiene hoy Milei, sin perder un solo puesto de trabajo y sin regalarle a ninguna potencia extranjera el patrimonio nacional”, afirmó, aunque aclaró: “No digo que haya sido perfecto, porque también aprendimos de nuestros errores”.

En esa línea, rechazó la idea de que el único camino para estabilizar precios sea frenar la actividad económica. “Se puede bajar la inflación parando la actividad, sacándole la plata del bolsillo a la gente y a los jubilados. Claro que sí: si nadie puede comprar, ¿qué precio va a subir?”, ironizó. Sin embargo, advirtió que ese camino tiene consecuencias directas sobre la producción: “Te suben los servicios, te suben los costos y al mismo tiempo la gente no te compra. ¿Qué pasa? Quiebran las industrias, las empresas y el comercio”.

“El comercio no puede pagar alquileres, las familias no pueden pagar la prepaga, los medicamentos, la nafta. ¿Quién responde por eso? ¿El municipio? ¿La provincia?”, se preguntó, y acusó al Gobierno nacional de intentar “fundir a las provincias”.

 

Reforma laboral

Kicillof también cuestionó con dureza la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo nacional y la definió como “una ley de precarización laboral”. “Lo que pretende este gobierno es nivelar para abajo: bajar un poquito a los que no tienen derechos, pero sobre todo llevar a los que todavía los conservan hasta ese nivel”, sostuvo.

En ese sentido, advirtió que la iniciativa busca “barrer con derechos históricos”, entre ellos el Estatuto del Periodista, y llamó a acompañar las movilizaciones de los sectores afectados.

El gobernador vinculó estas políticas con el modelo de país que, según afirmó, impulsa Milei. “Quiere llevar a la Argentina a sociedades duales, donde unos pocos tienen todo y el resto no tiene nada: ni salud, ni educación, ni trabajo, ni cobertura”, explicó. Y contrastó ese esquema con la tradición argentina: “La Argentina es una sociedad distinta, con clase media, industria, universidad pública, ciencia, profesionales y desarrollo tecnológico. Ese país es el que Milei quiere destruir”.

 

Ampliación del espacio

Como titular del PJ bonaerense, Kicillof planteó que este año no debe estar marcado por candidaturas sino por la reconstrucción política. “Este no es un año de campaña electoral, es un año de construcción. De robustecer una construcción política que tiene que ser nacional, porque los problemas son nacionales”, sostuvo.

En ese sentido, sostuvo que la gravedad del escenario económico y social obliga a pensar una alternativa con mayor amplitud. “No alcanza con resistir: hay que darle dirección, perspectiva y representatividad a una propuesta que vuelva a canalizar la esperanza, las ganas y el entusiasmo de la gente”, señaló.

Kicillof remarcó que existe predisposición a dialogar más allá del peronismo. “El que quiera plantar bandera y enfrentar estas políticas, bienvenido. Esto incluye a otras fuerzas políticas, pero también a sectores sociales, productivos, empresarios y trabajadores”, enfatizó.

Además, confirmó que viene trabajando con otros gobernadores que se oponen al rumbo del Gobierno nacional y remarcó que “hay que empezar a hablar con todo el mundo” para ofrecer una alternativa que vuelva a generar “esperanza, ganas y entusiasmo” frente al desánimo social.