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El 20207 queda lejos para empezar a hablar de candidaturas, en eso coinciden la mayoría de los espacios políticos, pero puertas adentro las opciones comienzan a perfilarse.

La novedad más reciente es el protagonismo que cobraron los gobernadores, conformando un sector que por responsabilidad de gestión, viene sosteniendo la moderación, en el trazado de políticas nacionales.

La tensión respecto al capítulo de Ganancias del proyecto de ley de reforma laboral, tuvo picos en el mes de enero del presente año, cuando gobernadores de varias provincias pidieron compensaciones en caso de aprobarse el capítulo fiscal incluido en el proyecto de reforma laboral.

La norma contemplaba una rebaja al impuesto a las ganancias, que al ser coparticipable, implicaba que las provincias deberían resignar más de un billón de pesos de fondos nacionales en sus arcas.

Por ello el Gobierno nacional implementó una estrategia de disuasión hacia los gobernadores, tarea que estuvo a cargo del ministro del Interior Diego Santilli, quien el lunes 19 de enero se reunió en la Casa de Gobierno salteña con el gobernador Gustavo Sáenz.

De esa reunión surgió de boca del propio mandatario salteño, la versión de que lo conversado con Santilli no implicaba el compromiso de un apoyo incondicional a la medida que iniciará hoy su tratamiento en el Senado de la Nación.

Esa postura quedó en evidencia cuando el fin de semana pasado, Sáenz manifestó ante medios nacionales que la Provincia ya no podía resignar más fondos, en clara alusión al capítulo fiscal de la ley de reforma laboral que impulsaba Nación.

De acuerdo a medios nacionales, el gobierno de Javier Milei se aseguró el apoyo a la reforma laboral en el Senado, al aceptar retirar el capítulo de Ganancias, tras el pedido de los gobernadores.

La decisión habría sido tomada en la mañana de ayer, durante una reunión de la mesa política en la que entre otros participaron el ministro de Economía y los encargados de negociar la ley, Diego Santilli y la senadora Patricia Bullrich. 

También surgió en diversos medios que el capítulo de Ganancias habría cumplido desde el principio el rol de un fusible, con la capacidad de saltar en caso de un aumento de la presión, de modo que parezca que el gobierno libertario estaba cediendo frente al sector de los gobernadores de provincias, y que lo considerado sustancial de la ley se apruebe con mayor consenso político.

De ser cierta, esta versión implicaría el triunfo del ala dialoguista del Gobierno nacional, representada en la actualidad por Santilli y Bullrich, frente a la impronta de Karina Milei, quien buscaría cerrar filas sobre los propios, con miras a depurar el espacio pensando en las elecciones del 2027.

El pensamiento del ala dura del mileismo no carece de lógica ni de tradición política, ya que es sabido lo que puede ocurrir cuando por conveniencia coyuntural se empodera a un sector. Es una experiencia que generalmente sale mal, y para ejemplo está el relato de cuando desde el Frente de Todos se impulsó a La Libertad Avanza para restarle votos al PRO.