Punto Uno
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Por Natalia Aguiar
El sábado tras el cierre de listas arrancó la campaña electoral para las elecciones primarias nacionales del 12 septiembre, en las que los argentinos elegirán a los candidatos para las legislativas del 14 de noviembre.

Primer proceso electoral de Alberto Fernández como presidente, quizás un relanzamiento de su gestión.

Estos no son unos comicios más, ya que la situación de vulnerabilidad sanitaria y económica en que se encuentra Argentina es única en su historia. Y pese a ello, el sistema democrático se consolida con una apática participación ciudadana y un variopinto de nuevas figuras que se lanzan a la arena política.

El desgaste de la coalición gobernante es innegable, incluso puertas adentro, donde las peleas por el armado de listas, las tensiones por la vacunación contra el Covid y la gestión para conseguir vacunas ha dejado más dudas que certezas y ha develado que se priorizó una cuestión de afinidad geopolítica a la salud de los argentinos. Es decir, se priorizó contratar con Rusia, vacuna Sputnik V, y no con Estados Unidos o Inglaterra por Pfizer, Moderna, etc.

El costo de la pandemia fue la vida de más de 100.000 personas, cuando tan sólo 6 millones de argentinos fueron vacunados con la segunda dosis ante 45 millones de habitantes. Todas esas cifras, deberían trasladarse a juicios contra el Estado por la falta de acción, reacción y respuesta ante las necesidades de los argentinos y la pérdida irreparable de seres queridos.


No somos los mismos después de la pandemia

Estas elecciones serán una oportunidad para los argentinos de analizar la actuación del gobierno y de la oposición ante una crisis única en la historia de nuestro país, con un dólar que ya roza los doscientos pesos, índices históricos de pobreza y afectación a la clase media, la misma que supo ser orgullo nacional ante el mundo.

Ante un 50,2% de inflación, según la última medición de junio de este año, y ante una economía sumamente frágil que durante el 2020 padeció una histórica caída del 9,9 por ciento, con tres previos años de recesión y sólo incertidumbre en las tratativas con el Fondo Monetario Internacional por la deuda de 45.000 millones de dólares.

Este año se renovarán 127 de los 257 representantes de la Cámara de Diputados de la Nación, y 24 bancas de las 72 del Senado, por lo que un nuevo mapa de poder surgirá de estos comicios legislativos. Si bien la Cámara Alta cuenta con aval oficialista, en esta etapa se elegirán representantes de ocho provincias.

Las diversas coaliciones políticas presentaron a un abanico de precandidatos- en diferentes listas incluso- para las dos Cámaras. Así pues, la que logre el 1,5% de los votos queda habilitada para los comicios generales de noviembre.

Sin embargo y pese a lo aceitado del sistema electoral y la participación ciudadana, la pulseada se dará sólo entre dos coaliciones políticas: el Frente de Todos, encabezado por la vice Cristina Fernández y el presidente, Alberto Fernández, y el bando opositor de Juntos por el Cambio, creado por Mauricio Macri e integrado por Propuesta Republicana (PRO), la Unión Cívica Radical (UCR) y la Coalición Cívica, hoy liderado por Horacio Rodríguez Larreta.

Esta lectura de la realidad se transforma en un grito y anhelo de la sociedad de la puesta en marcha de una tercera fuerza que pueda dar respuestas a las necesidades de la gente. Una tercera y cuarta fuerza consolidarían aún más la representación ciudadana y la democracia participativa.


Nuevas caras, viejas tácticas

En una estrategia que incluso desvirtúa la razón de ser de las PASO, el Frente de Todos estará representado en la provincia de Buenos Aires y la capital, con una sola lista. En la primera jurisdicción lidera la presidenta del Consejo Nacional de Coordinación de Políticas Sociales, Victoria Tolosa Paz. En tanto, Leandro Santoro, actual legislador lleva la delantera en suelo porteño. Por su parte, Juntos por el Cambio en la capital estará representado por la ex gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal y otras dos listas, una encabezada por el ex ministro de Economía y de Defensa Ricardo López Murphy y otra, por el ex ministro de Salud Adolfo Rubinstein.

Pero en terruño bonaerense, la interna entre Diego Santilli y el neurólogo Facundo Manes, de la UCR ya da que hablar ante la experiencia política del “Colo” Santilli y las inquietudes del médico que aspira a posicionarse en arena política electoral, porque ha tejido hilos e hilos con diferentes referentes desde hace años, pero es la primera vez que se enfrenta al voto popular.


“Menem lo hizo”

La participación ciudadana a través de los partidos políticos sin dudas debe fomentarse, pero la pregunta de los ciudadanos es si estas nuevas caras de la política, representan a la gente de a pie, o beneficia los intereses de los referentes políticos que mueven los hilos.

El método menemista está a flor de piel. Christian Gribaudo, ex candidato a presidente de Boca Juniors por el entonces oficialismo que lideraba Daniel Angelici, es parte de la boleta de Juntos por el Cambio que encabezará el actual vicejefe de Gobierno porteño, Diego Santilli.

El cantante de cumbia, David Adrián “El Dipy” Martínez, aceptó conformar la lista de concejales de La Matanza, junto al neurocientífico Facundo Manes, aspirante a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires. En esa jurisdicción competirá también como concejal, el ex Gran hermano, Brian Lanzelotta. Mientras que Cinthia Fernández, bailarina y vedette, se lanzó como precandidata a diputada en el partido Unite Buenos Aires. A través de este mismo espacio, Amalia Granata logró ser representante en la Legislatura de Santa Fe, y se postuló para concejal de Ezeiza el ex futbolista Alberto “el conejo” Tarantini, campeón del mundo con la Selección Argentina en 1978.

La boxeadora Alejandra “Locomotora” Oliveras, también por Unite, será precandidata a diputada por Santa Fe, y el ex futbolista, Hernán el “Sapito” Encina, competirá para concejal en la ciudad de Rosario.

En tanto, la periodista Carolina Losada será precandidata a senadora nacional en Santa Fe por la lista Juntos, acompañada en la fórmula por Dionisio Scarpin. Fue el ex presidente Carlos Saúl Menem quien lanzó al ruedo político a los deportistas Daniel Scioli, y Carlos Reuteman. “Pizza, Ferrari y champagne”.


Proyección 2023

Esta etapa electoral instalará figuras y candidatos para las próximas presidenciables y armará el nuevo mapa del poder en Argentina. Claro que la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, centro del frente opositor liderado por Rodríguez Larreta, como la provincia, terruño oficialista junto a Axel Kicillof, serán los territorios que marcarán la balanza del poder y cimentará las estrategias para la elección presidencial.

Pero, mientras el oficialismo busca obtener una mayoría propia en Diputados, y Juntos por el Cambio aún no se consolida puertas adentro, la apatía, el descreimiento y la incertidumbre es lo único que une a la ciudadanía. No se vivencia esta etapa de reorganización política como algo festivo, sino casi como una obligación; un deber ciudadano, pero nada más. La gente perdió la fe, ya que no avizoran cambios o esperanzas tras los comicios. Y el desánimo es el sentimiento generalizado.

Para el periodista y politólogo Jorge Liotti, este ·desánimo se ha “arraigado peligrosamente mientras las dos principales coaliciones son interpeladas en forma directa”. “Juntos por el Cambio todavía no ha logrado articular un mensaje que explique cuál es su mirada de la economía que reemplaza la del gobierno anterior.

Al mismo tiempo, el peronismo se encuentra ante la incómoda situación de tener que ponerle la cara a una inflación desmarcada, una recesión eterna y una caída sin fin del consumo. Todas las banderas históricas del movimiento pisoteadas por la pandemia y la imposibilidad de estructurar un plan reactivador de salida”, detalla Liotti en LN.

La peligrosa apatía se verá reflejada en las urnas y los políticos deberán enfrentarse a un serio realineamiento con miras al 2023. La subestimación del electorado puede ser un boomerang fatal.