Punto Uno
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Por Aldo Duzdevich (*)
El 27 de abril de 1956 el dictador Pedro E. Aramburu manifestó: "... La finalidad primera y esencial de la revolución libertadora ha sido derrocar el régimen. Hemos triunfado en la lucha armada. Ahora, debemos suprimir todos los vestigios de totalitarismo, para restablecer el imperio de la moral, la justicia, del derecho, de la libertad y de la democracia”.

Aramburu alerta que, más allá del triunfo militar, se debía lograr la desperonización del país. Años después, Massera repetirá un argumento similar frente al tribunal que lo juzga: “...estamos sentados aquí porque si bien triunfamos en el terreno militar, perdimos la guerra psicológica".

Dice el historiador francés Jaques Le Goff: “Apoderarse de la memoria y el olvido es una de las máximas preocupaciones de las clases, de los grupos, de los individuos que han dominado y dominan las sociedades históricas.”

En los considerandos del Decreto 4161, el instrumento jurídico para “desperonizar” decía: “el régimen depuesto se valió de una intensa propaganda destinada a engañar la conciencia ciudadana para lo cual creo imágenes, símbolos, signos y expresiones significativas, doctrinas, artículos y obras artísticas: Que dichos objetos (…) constituyen una afrenta que es imprescindible borrar”.

Los militares “libertadores” y los partidos políticos que los acompañaban desde la Junta Consultiva equiparaban al peronismo con el fascismo italiano y el nazismo alemán y pretendían utilizar las mismas recetas que se usaron en Europa.

 

El intento de borrar la memoria por decreto

El Decreto 4161 fue promulgado el 5 de marzo de 1956 y derogado recién el 18 de noviembre de 1964. Fue un experimento de supresión político cultural, que duró (sin éxito) ocho años. Quienes no lo sufrimos no cobramos dimensión de la violencia que contenía. Supongamos que hoy estuviese penado por ley tener en casa una foto de Alfonsin, Cristina o de Macri (porque no). O ser detenido por llevar en la solapa un pin de tal o cual partido.

Decía en su articulado: “Queda prohibida en todo el territorio de la Nación: “la utilización de la fotografía retrato o escultura de los funcionarios peronistas o sus parientes, el escudo y la bandera peronista, el nombre propio del presidente depuesto, las expresiones «peronismo», «peronista», « justicialismo», «justicialista», «tercera posición», la abreviatura PP, las fechas exaltadas por el régimen depuesto, las composiciones musicales «Marcha de los Muchachos Peronista» y «Evita Capitana» o fragmentos de las mismas, y los discursos del presidente depuesto o su esposa o fragmentos de los mismos…”

El que infrinja el presente decreto-ley será penado:

a) Con prisión de treinta días a seis años y multa de m$n: 500 a m$n. 1.000.000;

b) Además, con inhabilitación absoluta por doble tiempo del de la condena para desempeñarse como funcionario público o dirigente político o gremial.

 

La Resistencia Cultural

La Resistencia Peronista tuvo varias facetas, las luchas gremiales, los comandos clandestinos, los intentos de golpe militar-nacionalista, y la resistencia cultural que fue la “madre” de todas las demás. Esto, la dictadura lo tenía bien claro, había que eliminar el peronismo de la cabeza del pueblo. Pero el pueblo resistió y uso toda su imaginación y creatividad para mantener viva su memoria y su fe en el retorno de Perón.

Uno de los primeros volantes de la resistencia decía: "Escribir en todos los minutos del día y de la noche, el nombre de Perón, en todos los ámbitos del país, utilizando lápices, tiza, pintura, carbón, cal.”

Según relata Marcos Flores en su libro: “Cada casa, era una unidad básica, pero a la vez un refugio, cada casa era un fortín de la resistencia peronista, (…) Familias enteras totalmente involucradas escribiendo panfletos a mano, en papel de almacén. compraban dos kilos de papel, los cortaban a cuchillo para darle forma de volantes sobre los que escribían a mano Viva Perón”.

Los aviones que bombardearon Plaza de Mayo llevaban una cruz dentro de una V, que significaba Cristo Vence. Ese símbolo pobló las paredes los días de la libertadora. Algunos peronistas, con un medio circulo convirtieron la cruz en P y así quedo plasmado Peron Vuelve. Fue el mayor ejemplo de creatividad de la Resistencia Peronista, al convertir un símbolo del enemigo en su identificación más famosa.

Una actividad muy común fue marcar monedas con un cuño de la VP , miles de monedas circulaban así por el país. Incluso se encontraban VP en las tapas de cerveza Quilmes, que los obreros hacían como sabotaje.

La flor “No me olvides”, es una flor azul muy pequeñita, que tiene la cualidad particular, de adherirse fácilmente a la ropa. Dicen, que empezó alguna vendedora de flores a colocar en la solapa de los compañeros esa florcita que se transformó en símbolo secreto de los resistentes.

Cuenta una resistente :“Había una canción de moda en esa época, se llamaba " Ya no estás a mi lado corazón ". La había adaptado un compañero y decía: “Ya no estás a mi lado General, extrañarnos tu sonrisa y tu voz, Y si ya no puedo verte, peronista hasta la muerte, seguiré cantando yo”.

En el pueblo había crecido una veneración religiosa a Eva Perón. En las casas humildes su “estampita” ocupaba un lugar junto a la Virgen preferida. Con su ritual de velas encendidas, los altares, podían encontrarse en infinidad de sitios públicos: donde antes estuvo su busto, en espacios de fábricas, en plazas, etc..

Ese intento de borrar cultural y políticamente al peronismo no tiene muchos parangones en la historia argentina y latinoamericana. Intento que choco, contra la dura y persistente respuesta de todo un pueblo. Y que, no solo no prospero, sino que al cabo de los años sumo nuevas generaciones al peronismo que ni siquiera habían conocido a Perón en el gobierno. Dieciocho años después el que llamaban “tirano prófugo” resulto elegido por tercera vez presidente con el 62% de los votos.

 

La aplicación del Decreto 4161 en Neuquen

En 1955, Neuquen tenía algo más de 100 mil habitantes diseminados por todo su territorio. A 1200 km. de Buenos Aires, estaba lejos y casi ajena de los grandes acontecimientos políticos. Recién en junio de 1955 había sido declarada provincia.

Sin embargo, la furia de los “libertadores” se había hecho sentir el 19 de septiembre cuando una turba de ciudadanos “decentes” enlazó el monumento a Evita (ubicado en la avenida del mismo nombre) y con un tractor, lo tiró abajo ante el aplauso y algarabía de los presentes.

El profesor Enrique Mases investigó en los archivos judiciales de la época y encontró varios procedimientos policiales de aplicación del Decreto 4161, que rayan lo tragicómico.

Las batatas peronistas. Según el expediente judicial: “El día 10 de julio pasado, denuncia a esta policía, por escrito, el señor Ángel Adalberto Sofía empleado de vigilancia y prevención del ferrocarril General Roca, qué el día 7 del mismo mes, en el tren 39 vagón 14324, qué procedía de Bahía Blanca había llegado una bolsa de batatas de 45 kilos, en cuyo envase presentaba la siguiente leyenda: “Agricultor apoye al General Perón, 2º Plan Quinquenal”; careciendo de todo rótulo cómo así de destinatario, ignorándose su procedencia y remitente. Ante tal novedad esta policía se constituye en el galpón de encomiendas y procede a secuestrar esa bolsa, y a detener al guarda cargo de la formación Aurelio García” .

El “gallego” Aurelio García había tomado servicio en Allen y nada tenía que ver con el envío de la bolsa subversiva. Pero pasó dos días preso soportando el exigente interrogatorio de los sabuesos policiales. Ante la ausencia de mas elementos de prueba delictual, las inocentes batatas fueron devueltas a la estación, quedando en el juzgado secuestrada, la bolsa con la inscripción violatoria del Decreto 4161. Según el profesor Masés el “gallego” Garcia le tomó aversión a las batatas y nunca mas las quiso probar, ni siquiera en el puchero.

Las facturas subversivas. “Según el expediente número 3038 letra “S” de la Secretaría de Informaciones del Estado de la Presidencia de la Nación, se adjunta una copia fotográfica de una factura extendida con fecha 31 de enero pasado por la casa Nobel sito en Avenida Argentina 125 de esta ciudad, en la cual lleva impreso nombres de personas del régimen depuesto (…) en la fecha se ha procedido a la incautación de diversos talonarios nuevos y en uso, cómo así a la detención del propietario de dicha firma comercial Luis Solsi, por presunta infracción al decreto 4161/56 y la clausura del local de referencia”.

En este caso ya interviene la SIDE, porque la investigación de inteligencia fue mas compleja se ve… Un sabueso fue a Nobel compró una corbata y pidió la factura. Dicho elemento fue fotografiado para adjuntarlo al expediente. En el rotulo llevaba la leyenda Sastreria Nobel -Avenida Eva Peron 125, nombre de dicha arteria hasta el año anterior. El señor Solsi explicó que por reglamentación de la “AFIP” (de aquel tiempo) los talonarios impresos tenían numero correlativo y no los podía cambiar. Pero, como don Solsi era simpatizante peronista los sabuesos de la SIDE igual lo allanaron y detuvieron. Un par de días después el juez actuante lo dejo en libertad.

El agitador publico. “Comisaría de la capital 27 de julio de 1957” (...) llevo a su conocimiento que hoy siendo las 1 horas registró entrada en esta dependencia el ciudadano Raúl Garrido argentino de 22 años de edad por supuesta infracción al decreto 4161, por haber gritado momentos antes en la calle Sarmiento esquina Lainez de esta ciudad, a la salida de ver un mach de box, acompañado de siete menores: “Viva Perón” “Viva Boca” y “Viva Independiente” lo que ocurrió entre ellos solos y sin presencia de público”.

El joven Garrido explicó que estaban contentos por el triunfo boxistico de Zuñiga, un amigo de su barrio, y salieron del club cantando. En su defensa alegó que desconocía el decreto 4161 y que “nunca se metió en política, siempre fue peronista”. Cuatro días de calabozo paso el pobre Garrido. Desconocía que la Revolución Libertadora lo estaba “reeducando” por pertenecer a una “masa amorfa” que había sido “captada por la sugestión colectiva del dictador depuesto.”

Presos por envolver huevos. Otra operación antisubversiva fue llevada a cabo en la Cooperativa Ferroviaria de esta ciudad. Donde fueron detenidos e indagados sus directivos Aldo Oscar Dodero, Abelardo Vicente, Juan Filipponi y Segundo Pereyra y el empleado Roberto Sanhueza quien sería el autor material del delito de violación del decreto 4161. Sanhueza escondía debajo del mostrador 72 ejemplares de la revista “Hechos en el Mundo” cuya tapa presentaba la fotografía de Eva Perón y la contratapa la de Juan Domingo Perón. Cuando alguien pedía huevos, Sanhueza con premeditación y alevosía, los envolvía con hojas arrancadas de la citada revista. Así, el o la inocente compradora, se convertía ingenuamente en propagandista del régimen depuesto. Felizmente alguien hizo una denuncia anónima, y la autoridad policial desbarató la tenebrosa maniobra delictiva.

Hasta aquí, vía investigaciones judiciales, la Resistencia Peronista en Neuquen, todavía no existía organizadamente o la SIDE y la policía no la detectaba, y se justificaba arrestando bolsas de batatas y paquetes de huevos.

Recién en enero de 1958 aparece en un expediente judicial de Cutral Co, el allanamiento y detención en esa ciudad de la señora Clotilde Baez de Pescetto, quien es investigada por sus frecuentes viajes a Bahia Blanca y a localidades del interior neuquino. En el allanamiento practicado, se le secuestró cartas firmadas por el “dictador depuesto” con instrucciones para sus partidarios; ademas de gran cantidad de fotografías del “dictador” y su esposa, y panfletos con propaganda. Por la información, sin duda Clotilde Baez no era una simple simpatizante peronista, sino una militante de la resistencia que hacía de correo y organizaba militantes en distintos sitios.

Don Enrique Oliva, dirigente del Comando de Resistencia Peronista Coronel Perón de Buenos Aires, cuenta en sus memorias que los hermanos Sapag enviaban gelinita (explosivos) en tren dentro de cajones de manzana. La gelinita tiene un olor particular medio dulzon, similar al perfume de la flor de almendros, entonces el fuerte perfume de la manzana lo disimulaba.

Todas pequeñas y grandes historias de la Resistencia Peronista, una gesta injustamente olvidada.

 

(*) Autor de "Salvados por Francisco" y "La Lealtad. Los montoneros que se quedaron con Perón".