villazon columnaJorge Villazón

He trabajado en varios medios gráficos desde los 17 años (1968). El diario La Mañana (Provincia de Buenos Aires); diario Crónica (Ciudad de Buenos Aires ); semanario La Tierra y revista mensual Agro Nuestro (de alcance nacional); Revista semanal Panorama (Provincia de Buenos Aires); diario El Pueblo (Salta); semanario Noticias; diario El Tribuno (Salta); semanario Nueva Propuesta (Salta) y PUNTO UNO (Salta). En la revista Panorama y en PUNTO UNO, he participado en el staff fundacional.

En un momento, Antonio “Gringo” Marocco me llevó en su auto a conocer el edificio que sería el primer domicilio, redacción y taller de impresión de su diario, pronto a aparecer en las calles de Salta. En el camino me planteó varios nombres para su medio y coincidimos en PUNTO UNO porque reflejaba el espíritu moderno y fundacional que Antonio pensaba darle a su creación.

En la pared del frente de mi escritorio tengo encuadrado la portada del número 1 del diario y después de 15 años sigo viendo el estilo moderno, creativo y comprometido que representa. Quizás mi condición de Editor, en ese momento me convierte en poco objetivo en la opinión, pero la justifico con el placer profesional que la sustenta.

Se dice en casi todas las razones que avalan la creación o fundación de un medio gráfico, que al fundar un diario, se está creando una "biblioteca de información actual" que servirá como fuente primaria para los historiadores del futuro. Ésto implica una responsabilidad con la verdad y criterio en la difusión social.

Como se desprende de estas palabras, humildemente expresadas, la objetividad no es condición obligada para ningún medio o comunicado periodístico. De igual manera para ningún ser humano por su condición de sujeto, aunque su pensamiento u opinión a veces se vende como objeto. En un medio gráfico lo único objetivo es el papel y la tinta. En verdad los diarios o demás medios gráficos, se han utilizado para defender libertades individuales o sociales y denunciar injusticias. Con la verdad y la apertura a todas las opiniones se construye la ética de los medios gráficos, que aparecieron después del invento de la imprenta, pero posibles gracias a los manuscritos, las leyendas y los relatos transmitidos de boca en boca, que ahora se podían difundir por siempre y para todos.

Prueba de ésto es que el primer libro que salió del taller de Johannes Gutenberg en 1440 y que, aún hoy, es el libro más leído, fue la Biblia. Con respecto a la responsabilidad ética no hay que olvidar que el sostenimiento de una línea ideológica en nuestro país y por lo tanto en nuestra provincia a menudo conlleva enfrentar presiones externas, internas, políticas o de grupos de poder. PUNTO UNO no ha estado exento de esos avatares, sin embargo no ha sobrevivido sino que ha crecido potencialmente, dentro de lo que ahora constituye el grupo comunicacional que se ha afianzado, desde el diario, hacia otros modos que el periodismo utiliza para viabilizar sus mensajes. Ésto implica mayor interactividad y una actualización constante que no depende de la impresión física. Pero no suple el factor testimonial permanente y tradicional que la impresión genera y sólo compite con los libros, aunque el diario tiene la ventaja de su ordenación cronológica que lo convierte en historia escrita en tiempo real como lo señala el título de la presente nota.

PUNTO UNO, desde hace ya un buen tiempo, se ha constituido en el otro diario de Salta, no por tener un lugar en competencia, sino por presencia que hace a la calidad del debate, que significa abrir un espacio para la crítica y la interpretación de la realidad, moldeando la forma en que una comunidad percibe los sucesos actuales.

Salta tiene dos diarios y eso es parte de sus valores institucionales, culturales y desarrollo social. Hace 15 años una idea se hizo realidad, recuerdo haber estado en una reunión de periodistas con empresarios en el AMBA (Área Metropolitana de Buenos Aires), cuando anuncié la salida del número 1 de PUNTO UNO, los presentes rompieron la monotonía de la reunión con un aplauso que resultaba un homenaje a la libertad de pensar, que es mucho más que lo que, a veces, creen enmarcar en la libertad de prensa, a la que sueñan acallar.

El 21 de junio de 1810, Mariano Moreno escribió, en la “Gazeta de Buenos Ayres” su editorial titulada “Sobre La Libertad De Escribir“ que decía: “Si el hombre no hubiera sido constantemente combatido por las preocupaciones y los errores, y si un millón de causas que se han sucedido sin cesar, no hubiesen grabado en él una multitud de conocimientos y de absurdos, no veríamos, en lugar de aquella celeste y majestuosa simplicidad que el autor de la naturaleza le imprimió, el deforme contraste de la pasión que cree que razona cuando el entendimiento está en delirio”. No hay que agregar nada.