05 02 aguiarNatalia Aguiar

Atornillado a su cargo, Manuel Adorni enfrentó a la oposición en el Congreso y dijo que no cometió ningún delito y que no renunciará, además de exponer sobre los detalles de gestión. Al final, no le quedó otra opción que dar un pantallazo de sobre su situación patrimonial. Algunos diputados compraron pochoclos para vivenciar la exposición como si se tratara de un circo romano.

“No cometí ningún delito, voy a probarlo en la Justicia”, se defendió Manuel Adorni y aclaró que nunca escondió su patrimonio. Adorni habló durante más de una hora de los principales logros económicos del gobierno nacional, como la baja de la inflación, la eliminación del déficit y el fin de los piquetes. Pero el foco de la oposición estuvo en los cuestionamientos en su contra.

Si bien brindó un detalle verbal sobre la economía y las reformas dijo que a los viajes los pagó con su dinero y acusó a la oposición de montar “operaciones políticas”. Respecto del viaje oficial a Miami y Nueva York, en el que fue cuestionada la participación de su esposa, fue archivada por la fiscal y el juez intervinientes, quienes concluyeron que no hubo gastos para el Estado ni incumplimientos normativos.

Al momento de las preguntas y respuestas, los bloques más chicos se concentraron en la situación económica. Pero igualmente continuaron los dardos contra Adorni. “No voy a renunciar, de hecho, estoy acá dando la cara”, desafió ante el planteo de que otros funcionarios ante denuncias similares habían sido eyectados de la gestión. Además, apuntó directamente contra el kirchnerismo: “Ustedes no tienen derecho a pedirle explicaciones judiciales a nadie”.

“Esto prueba que, cuando se permite a la Justicia actuar, se caen las operaciones políticas que se intentan instalar en esta Cámara. Pedí disculpas a los argentinos y me puse a disposición de la Justicia frente a cada denuncia”, señaló.

Adorni obvió detallar el origen de los fondos ni de los préstamos que recibió, aunque explicó que todos sus bienes serán consignados en su declaración jurada, para la cual no se ha vencido el plazo de presentación. Sobre ese punto también adelantó que presentará toda la documentación pertinente a la Justicia.

El Jefe de Gabinete leyó las explicaciones como si estuvieran guionadas para evitar confusiones, lo que replicó en un sentimiento de tranquilidad a los libertarios, que no podían ocultar su ansiedad. El oficialismo quedó conforme con las destrezas de Adorni. Es que al haber abordado de frente los cuestionamientos sobre su patrimonio, le quitó tensión a la sesión ya que la oposición anticipaba que el funcionario iba a negarse a hablar sobre las denuncias. Por eso esperaban poder arrinconarlo al momento de las preguntas. Los libertarios sostuvieron que Adorni se adelantó a la oposición y festejaron esa estrategia.

“En realidad no contestó nada y todavía hay muchas dudas sobre su patrimonio, por ejemplo no explicó de dónde salen los fondos para pagar viajes o devolver tantos préstamos. También había dicho que nunca se había tomado vacaciones y ahora dijo que los pasajes los pagó de su bolsillo”, se quejaban desde la bancada contraria. Los peronistas estaban contentos porque analizaron la cuestión como una debilidad del Gobierno, al considerar que Adorni no pudo contestar con detalles las preguntas sobre sus propiedades. Para ellos, “estaba flojito de papeles”.

La primera parte de la exposición se vivió sin mayores sobresaltos, a excepción de algunos ocasionales intercambios de chicanas con los diputados del Frente de Izquierda. Uno de los cruces se produjo cuando Adorni mencionó el conflicto bélico en Gaza. “Cómplice del genocidio”, le gritó Romina del Pla a Milei. Pero el Presidente simplemente contestó saludando con una sonrisa y hasta puso las manos en forma de corazón. En otro momento, los acusó de defender ideas (comunismo) que causaron “más de 150 millones de muertes”.

Pero aunque quisieron ocultarlo, los libertarios estaban nerviosos. De hecho, Milei no pudo con su genio y se zafó. Se lo vio muy enojado en los pasillos del Legislativo. Cuando salía de la oficina de Menem para dirigirse al palco al inicio de la jornada, un periodista le preguntó si Adorni era corrupto. Sin frenar y sin mirarlos, el Presidente gritó: “Ustedes son corruptos”. “Chorros”, remarcó el presidente contra la prensa, fiel a su estilo autoritario.

Cuando se retiraba, la situación se repitió. Al ser consultado si las explicaciones de Adorni habían sido suficientes, Milei arremetió: “Es más que suficiente, el caso está cerrado, chorros, corruptos”.

El clima de la sesión cambió, se distendió, cuando el presidente Milei y los miembros del gabinete se retiraron. Solo quedó el ministro de Interior, Diego Santilli, sentado solo en un palco por algunas horas más.

Lo que ya no llama la atención y se naturalizó entre los argentinos, es que los que ejercen el poder se niegan a dar explicaciones, cuando esta cuestión es su deber. No les gusta tampoco ser preguntados ni cuestionados por la prensa independiente, de hecho trabajan para derribarla. Somos argentinos, no idiotas, y si bien Manuel Adorni quiso obviar la responsabilidad, es obvio que quiere evitar dar detalles de sus costosos viajes y lujoso estilo de vida desde que asumió en este gobierno libertario. Muchas libertades de la boca para afuera. La libertad implica responsabilidad, no libertinaje y esta actitud de Adorni, que avalan Javier Milei y su hermana Karina, Secretaria General de la Presidencia, son actitudes de un autoritarismo, una tiranía con disfraz libertario.

Tanto Milei como Adorni están flojitos de papeles, no sólo para enfrentar a la opinión pública, el Congreso y la Justicia, sino a su propia liturgia. De libertarios, nada queda.