06 10 boliviaPobladores de ambas ciudades se congregaron para exigir acciones que permitan recuperar el orden y el libre tránsito. El Gobierno afirma que lo hará “cuando corresponda”.

Dos cabildos simultáneos celebrados en las ciudades de La Paz y Sucre coincidieron en exigir al Gobierno del presidente Rodrigo Paz dictar estado de excepción en Bolivia para enfrentar la crisis generada por los bloqueos que tienen paralizado el país desde hace más de un mes.
En La Paz, una concentración reunió a ciudadanos que se declaran afectados por las medidas de presión impulsadas por la Central Obrera Boliviana (COB) y organizaciones campesinas.

Los participantes aprobaron una serie de resoluciones entre las que destacan, además de la solicitud del uso de la fuerza para levantar los piquetes, el pedido de renuncia de los dirigentes sociales que impulsan las protestas y la aprehensión del expresidente Evo Morales (2006-2019), que enfrenta una orden de captura por una investigación de trata de personas agravada y a quien el Gobierno responsabiliza por las protestas.
En paralelo, en la ciudad de Sucre, capital constitucional de Bolivia, otro cabildo impulsado por organizaciones cívicas aprobó resoluciones similares. Los asistentes exigieron el desbloqueo inmediato de las carreteras, la restitución de la libre circulación y la adopción de todas las medidas legales disponibles para restablecer el tránsito.
Cuando se cumplieron 35 días de bloqueos, la población está cansada por el costo social que implican: desabastecimiento de alimentos, encarecimiento de productos básicos e irregularidades en el suministro de combustible. En La Paz, lugar donde confluyen las protestas y ha sido escenario de enfrentamientos violentos, la afectación es aún mayor: interrupciones en el servicio de transporte público, de recojo de la basura y de algunos servicios médicos por la falta de oxígeno medicinal debido al cerco.
A este escenario se suman las pérdidas económicas de sectores estratégicos como el transporte, la industria o el turismo. Aunque las cifras varían según las fuentes, la estimación de la pérdida económica ronda los 2.000 millones de dólares, lo que equivale a casi el 4% del Producto Interno Bruto (PIB).