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El candidato del Partido de los Trabajadores (PT), Luiz Inacio “Lula” da Silva, logró una remontada inédita en la historia del país y se impuso frente al senador y candidato del Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro.

El líder brasileño cumplirá así, a sus 80 años, un segundo mandato consecutivo, convirtiéndose en el primer mandatario brasileño en estar cuatro veces al frente del Palacio del Planalto.
Según los datos oficiales del TSE, con el 99,76% de las secciones escrutadas, Lula obtuvo el 51,75% de los votos, equivalentes a 64.066.539 sufragios, frente al 48,25% de Flávio Bolsonaro, que reunió 59.724.015 votos. La diferencia entre ambos fue de 4.342.524 sufragios. La participación alcanzó el 80,79% del electorado, mientras que la abstención fue del 19,21%. Los votos en blanco representaron el 1,12% y los nulos, el 2,12%.
La votación quedó atravesada por la decisión del juez del Supremo Tribunal Federal (STF) Cristiano Zanin, quien ordenó prolongar los comicios hasta las 19 en todo el país, después de que ambas campañas pidieran más tiempo para votar. El Tribunal Superior Electoral (TSE) debió suspender la difusión de resultados parciales mientras las urnas seguían abiertas.

 

Ganamos estas elecciones junto con el pueblo brasileño

El presidente reelecto de Brasil afirmó que ganó las elecciones "junto con el pueblo brasileño". También remarcó que el resultado demuestra que "este país no acepta ser el patio de nadie". Lula agradeció también a los votantes “porque tuvimos el menor porcentaje de abstención" y también a quienes coordinaron su campaña y a los partidos que trabajaron por su candidatura. "Fueron muy generosos", dijo también el líder del PT sobre los brasileños y agradeció también a la juventud que salió "a las calles para defender la democracia". "Convencimos a la gente de que votar era extremadamente importante para salvaguardar la democracia en Brasil”, remarcó Lula.

 

Una vida de superación

Lula da Silva es uno de los lideres más importantes de América Latina. Nació en una familia humilde del nordeste de Brasil y desde chico conoció las dificultades. Su madre, doña Lindu, fue fundamental en su vida y le enseñó a no rendirse nunca. Antes de llegar a la Presidencia, trabajó en una fábrica metalúrgica y se convirtió en dirigente sindical, defendiendo los derechos de los trabajadores. Desde el Partido de los Trabajadores impulsó políticas sociales para mejorar la vida de los sectores más humildes y la clase media. Su camino estuvo marcado por derrotas electorales, problemas de salud y su paso por la cárcel, pero logró regresar y recuperar el poder. Hoy, a sus 80 años, vuelve a transitar la senda de la victora, desmotrando que su esfuerzo y perseverancia son su formula letal.