07 22 turismoEl presidente del Tren a las Nubes, Sebastián Vidal, y el empresario gastronómico y hotelero Tupac Puggioni, coincidieron en un diagnóstico: la temporada de invierno permitió sostener la actividad, pero está lejos de representar una solución estructural para un sector que viene de meses de caída y que continúa condicionado por el contexto económico nacional.

Vidal puso el foco sobre un fenómeno que atraviesa a todo el turismo receptivo del país: la pérdida de competitividad frente a otros destinos internacionales. "Argentina se volvió cara", resumió.

"La gente viene, pero gasta mucho menos", sintetizó. Ese cambio modificó completamente la lógica del viaje. Donde antes un turista realizaba varias excursiones, recorría distintos destinos y consumía gastronomía regional durante varios días, hoy debe seleccionar cuidadosamente en qué utilizar su dinero.

La consecuencia es inmediata. Un visitante puede optar por realizar el recorrido del Tren a las Nubes, pero resignar una visita a Cafayate. O elegir una excursión y reducir las comidas en restaurantes. También puede dejar de comprar vinos, artesanías o productos regionales para mantenerse dentro de su presupuesto. En otras palabras, el turista sigue llegando, pero deja menos dinero en la economía local.

Vidal remarcó que esa reducción del gasto repercute sobre cada uno de los eslabones de la actividad. "No afecta solamente a un atractivo turístico", explicó.

El menor consumo termina alcanzando a hoteles, restaurantes, agencias de viajes, transportistas, guías de turismo, artesanos, productores regionales y comercios. Por eso, aun cuando determinados fines de semana muestran buenos niveles de ocupación hotelera, el movimiento económico general resulta inferior al de temporadas anteriores.

El dirigente vinculó esta situación con la política económica y cambiaria. A su entender, la relación entre el peso y las monedas extranjeras dejó de representar una ventaja para quienes llegan desde otros países, algo que durante muchos años convirtió a la Argentina en un destino especialmente atractivo por su relación entre calidad y precio.

Desde el sector privado reconocen que el invierno sorprendió positivamente. El empresario pyme Tupac Puggioni aseguró que las reservas hoteleras rondan actualmente el 80%, un porcentaje superior al que esperaban semanas atrás.

Ese nivel de ocupación permitió recuperar movimiento en la calle Balcarce, uno de los principales polos gastronómicos y turísticos de la ciudad, además de favorecer la actividad en destinos tradicionales de la provincia.

"Pensábamos que iba a ser una temporada mucho más tranquila", reconoció. Según explicó, parte de esa demanda proviene del turismo interno.

Muchos argentinos que históricamente elegían destinos del sur decidieron este año viajar al norte del país, donde los costos resultan relativamente más accesibles. "Salta siempre ofrece una alternativa", afirmó.

Sin embargo, Puggioni fue claro al advertir que el buen movimiento de estas semanas no modifica el panorama de fondo. "Esto no nos salva. Es un mes", expresó.

El empresario sostuvo que gran parte de los establecimientos utilizarán los ingresos obtenidos durante las vacaciones para afrontar compromisos financieros pendientes.

"Muchos están usando esta temporada para pagar deudas que vienen acumulando desde hace meses. Lo que estamos haciendo es juntar los pesos para poder seguir funcionando", señaló.

El planteo refleja una realidad que atraviesa a buena parte del sector turístico: los ingresos extraordinarios de las vacaciones permiten sostener la actividad, pero todavía no generan condiciones para invertir, ampliar servicios o planificar crecimiento.

Puggioni atribuyó gran parte de las dificultades al actual esquema económico. Según explicó, la estabilidad cambiaria y el atraso relativo del dólar encarecieron el país para los visitantes extranjeros.

Ese fenómeno, sostuvo, redujo el atractivo internacional de Argentina y terminó afectando especialmente a las provincias que dependen del turismo receptivo.

Al mismo tiempo, advirtió que el poder adquisitivo de los argentinos continúa muy limitado, lo que también condiciona el gasto de quienes realizan turismo interno. "Todo el mundo habla de cómo achicarse para sobrevivir", describió.

A su entender, los ingresos de familias y empresas siguen siendo insuficientes para sostener niveles elevados de consumo.