Punto Uno
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Ómicron, la nueva y temida variante mutante del coronavirus, sigue extendiéndose por el mundo y, con ella, también se extiende el miedo y los países cierran sus fronteras.

La OMS ha advertido de que esta variante supone un riesgo "muy alto" a nivel global, teniendo en cuenta las más de treinta mutaciones que presenta, lo que podría hacer que fuera más resistente a la inmunización y más contagiosa. Al mismo tiempo, reconoce que aún no hay datos científicos que lo corroboren.

"Todavía no sabemos si ómicron se asocia a una mayor transmisión, casos más graves, mayor riesgo de reinfección o de resistencia a las vacunas. Científicos de todo el mundo están trabajando a destajo para responder a esas preguntas", explicó el director general de la OMS.

España se sumó este lunes a los países afectados, tras anunciar un primer caso de la variante ómicron en el hospital Gregorio Marañón de Madrid. El contagiado es un hombre de 51 años, que llegó el domingo de Sudáfrica con síntomas leves.

La mayoría de los casos constatados son de viajeros procedentes de África austral, pero contagios como los registrados en Portugal y Escocia hacen temer que ya se está propagando de forma local.

Israel, Australia, Japón y Marruecos optaron por cerrar sus fronteras aéreas, impidiendo el ingreso de extranjeros para tratar de impedir la llegada la nueva cepa.

Australia ha retrasado la apertura parcial de fronteras que había previsto.

Otros países, como el Reino Unido, exigen a todos los visitantes que se sometan a una prueba PCR a su llegada. En algunos casos, también imponen cuarentenas.

En Estados Unidos pusieron el acento en la necesidad de vacunar a su población y poner las terceras dosis de refuerzo. El presidente Joe Biden ha dicho que "no hay que entrar en pánico".

Lo mismo sucede en la Unión Europea, centrada sobre todo en frenar el aumento exponencial de contagios en su territorio, convertido de nuevo en epicentro mundial de la pandemia.

No obstante, pese a la preocupación mundial, los laboratorios aseguran que solo necesitan tiempo para desarrollar vacunas que contrarresten a la variante ómicron.