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El economista Santiago Polo en diálogo con Punto Uno dijo que Argentina quedó última en atracción de inversiones en América Latina a pesar de los millonarios anuncios y los beneficios fiscales del RIGI.

Argentina fue el país que menos inversión extranjera directa recibió en la región durante 2025. ¿Cómo explica ese resultado?

-Los datos muestran que Argentina quedó por detrás de las principales economías de América Latina, como Brasil, México, Chile, Colombia y Costa Rica. Esto contrasta con el discurso oficial que plantea que los incentivos fiscales, especialmente a través del RIGI, iban a generar una fuerte llegada de inversiones.

Hay una diferencia importante entre el anuncio de una inversión y el desembolso efectivo. Los proyectos mineros, energéticos o petroleros requieren años de preparación y decisiones finales de inversión. Algunos ya comenzaron a avanzar, como el proyecto de Rio Tinto en Salta o Vaca Muerta Sur, pero muchos otros todavía están en etapas preliminares.

¿Los beneficios impositivos por sí solos alcanzan para atraer capitales?

-No. La inversión depende de muchos factores. Si un país ofrece ventajas fiscales, pero no tiene infraestructura, financiamiento, proveedores competitivos o un mercado interno dinámico, será muy difícil que los proyectos se concreten.

¿Influyó también la flexibilización para girar utilidades al exterior?

-Puede haber tenido algún impacto porque muchas empresas tenían dividendos acumulados durante los años de restricciones cambiarias. Sin embargo, creemos que la principal explicación no pasa por ahí, sino por la debilidad del mercado interno y la falta de condiciones estructurales para invertir.

Ustedes sostienen que la economía muestra dos velocidades. ¿A qué se refieren?

-Los sectores vinculados a los recursos naturales, como la minería, el petróleo y el gas, avanzan con mayor dinamismo. Pero la industria, la construcción y otras actividades ligadas al consumo interno enfrentan un escenario mucho más complejo. Si no existen políticas para esos sectores, la inversión agregada seguirá siendo insuficiente.

Desde otros sectores liberales plantean que los beneficios del RIGI deberían extenderse a toda la economía. ¿Coinciden?

-Creemos que la discusión fiscal es importante, pero no es el eje central. Argentina necesita una política productiva integral que identifique qué necesita cada sector para mejorar su competitividad, incorporar tecnología, innovar y generar exportaciones con mayor valor agregado.

¿Qué ejemplos hay en la región?

-Brasil es un caso muy interesante. Hoy recibe diecisiete veces más inversiones automotrices que Argentina. No sólo ofrece incentivos, sino que impulsa el desarrollo de proveedores locales, la innovación tecnológica y la fabricación de vehículos eléctricos. Existe una estrategia industrial de largo plazo.

¿Qué condiciones considera indispensables para recuperar la inversión?

-La estabilidad macroeconómica es una condición necesaria: inflación baja, previsibilidad fiscal y cambiaria. Pero no alcanza por sí sola. También hacen falta infraestructura, financiamiento, innovación, capacitación y políticas públicas sostenidas en el tiempo que permitan aumentar la productividad y la competitividad de la economía argentina.