
En el corazón de Finca Las Costas, muy cerca de la localidad de San Lorenzo, se encuentra la Quebrada de Arteaga, un paraje que conserva intacta gran parte de la belleza original de las Yungas salteñas.
Este rincón natural se ha convertido en uno de los destinos preferidos para quienes buscan una experiencia de turismo activo y de contacto directo con la naturaleza, ya sea a través de caminatas, cabalgatas o simplemente disfrutando de la tranquilidad que ofrece el entorno.
La quebrada se ubica al noreste de la finca y se accede por un camino consolidado de aproximadamente 4 kilómetros de longitud. Es uno de los senderos de menor dificultad, lo que lo convierte en una opción ideal para familias y visitantes que desean adentrarse en la selva de transición sin necesidad de contar con gran experiencia en trekking. Al final del recorrido se encuentra una de las tomas de agua de la finca, recurso vital que abastece a la ciudad de Salta. Muy cerca de allí se levanta el Cerro La Cruz, cuya cima puede alcanzarse en unos 45 minutos de caminata o cabalgata. La recompensa es una panorámica única de la ciudad y sus alrededores, un mirador natural que invita a detenerse y contemplar la inmensidad del paisaje.
El recorrido por la Quebrada de Arteaga es un verdadero viaje sensorial. Desde el inicio, en la base del Cerro de la Cruz, los visitantes cuentan con estacionamiento para vehículos, lo que facilita la llegada. Los primeros 1,2 kilómetros se transitan por un camino ancho y cómodo, hasta que aparece el primer cruce del río. A partir de allí, la senda se vuelve más angosta, aunque siempre bien marcada, y comienza la aventura de atravesar múltiples veces las aguas cristalinas que serpentean entre la vegetación.
En este tramo inicial, dos cascadas enmarcan el paisaje y ofrecen un espectáculo natural que invita a detenerse para tomar fotografías o simplemente disfrutar del sonido del agua. Más de la mitad del trekking se realiza bajo la sombra de las Yungas sanlorenceñas, un entorno fresco y húmedo que protege del sol y regala la sensación de estar inmerso en un bosque encantado.
A medida que se avanza, alrededor del kilómetro tres aparecen los arrayanes, árboles de corteza rojiza que aportan un toque distintivo al paisaje. Hacia el final de la quebrada se encuentra un pequeño bosquecito de estas especies, un rincón ideal para descansar y conectarse con la naturaleza.
Uno de los puntos más llamativos del recorrido es el famoso Paredón, ubicado en el kilómetro 3,3. Se trata de un pasaje de agua que atraviesa entre una piedra de unos 2,5 metros de altura y un paredón de roca de 3 metros del lado opuesto, con una longitud aproximada de 3 metros. Este estrecho corredor natural se ha convertido en una parada obligada para los caminantes, tanto por su singularidad como por la belleza del entorno.
Al final de la quebrada, el sendero se bifurca en dos opciones: una asciende hacia los cerros en dirección a Laguna Verde, mientras que la otra conduce al Abra de la Cruz. Ambas alternativas ofrecen nuevas oportunidades para quienes deseen prolongar la aventura y explorar más profundamente la geografía de Finca Las Costas.
La Quebrada de Arteaga no solo es un espacio de recreación, sino también un lugar de gran valor ambiental. Sus aguas forman parte del sistema que abastece a la ciudad de Salta, y su bosque montano y selva de transición albergan especies autóctonas que se mantienen intactas. Por ello, recorrerla implica también tomar conciencia de la importancia de preservar estos ecosistemas, fundamentales para el equilibrio ambiental de la región.
Para quienes planeen visitarla, es recomendable llevar calzado cómodo y ropa adecuada, ya que los cruces del río son frecuentes y el terreno puede volverse resbaladizo. La experiencia, sin embargo, compensa cualquier esfuerzo: cada paso revela un nuevo rincón de belleza natural, cada cruce de agua refresca el espíritu, y cada mirada hacia el entorno recuerda que Salta es una tierra privilegiada por su diversidad paisajística.
La Quebrada es mucho más que un destino de trekking. Es un espacio donde la naturaleza se muestra en su estado más puro, donde el visitante puede experimentar la aventura y la contemplación en un mismo recorrido. Un lugar que invita a caminar, a descubrir y a valorar la riqueza natural de la provincia, convirtiéndose en una parada imprescindible para quienes buscan conocer la esencia de las Yungas salteñas.
