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En la emblemática esquina de Rivadavia y Mitre, se realizó ayer un homenaje a Pedro González, reconocido intelectual salteño que falleció hace una década atrás. Amigos, colegas y figuras del ámbito cultural recordaron su legado como un apasionado conversador y pensador sobre la realidad nacional y provincial.

A lo largo de su vida, dejó una huella imborrable en la cultura local, especialmente por su pasión por la literatura, el pensamiento y su compromiso político.

Pedro González llegó a Salta en 1961, cuando comenzó a trabajar como representante de una distribuidora de libros. Desde el principio, se integró rápidamente en la vida bohemia e intelectual de la ciudad, convirtiéndose en un animador de los debates y discusiones de la época. Su conocimiento enciclopédico y su amor por la literatura lo llevaron a involucrarse profundamente en la vida política de la provincia, donde fue un firme defensor del pensamiento crítico y la democracia.A lo largo de su vida, no solo destacó por su erudición, sino por su capacidad de conectar con las personas, compartir ideas y generar espacios. Fue fundador de Claves, una revista que se convirtió en una usina de ideas.

A través de las páginas de la publicación, Pedro promovió un análisis sobre los temas más importantes de su tiempo, incluyendo la democracia, la justicia social y el rol del peronismo. La revista, que se publicó con periodicidad mensual, se destacó por su pluralidad de voces y su capacidad de generar una discusión en un tiempo frenético.

Durante el homenaje, varios amigos y colegas compartieron sus recuerdos sobre su vida. Manuel Pecci, quien conoció a Pedro en los primeros días de su llegada, expresó su admiración por la enorme talla intelectual.

"Es gratificante vernos hoy para recordar a Pedro. Se respira un aire de fuertes convicciones y compromiso, algo que siempre él expresó y defendió. Fue Pedro 'el grande', pero de aquí, grande por su humanidad, por su austeridad, por su dignidad, por su humildad y generosidad. Junto con Néstor Quintana, eran los mejores lectores", destacó Oscar Camisar.

Santos Jacinto Dávalos también resaltó la singularidad de su carácter, afirmando que Pedro fue un personaje esencial en la vida política e intelectual de Salta.

"Fue una persona muy culta, muy formada en cuestiones literarias y un hombre de una pureza absoluta. En medio del caos político de aquellos tiempos, él cumplió una tarea ardua y fundamental, y contribuyó a la mejor época del peronismo. Fue formador de toda una generación. La tarea de los jóvenes ahora es recuperar su legado", señaló García Vidal.

En un contexto donde la política y las ideas parecen estar cada vez menos valoradas su figura se agiganta. Aunque ya no esté entre nosotros, Pedro González sigue siendo una presencia ineludible para entender los cambios.

Como bien recordó Luis García Vidal, Pedro fue "un hombre que supo construir puentes entre la política y la cultura, un hombre cuya memoria siempre nos invita a pensar más allá de lo evidente y a buscar el conocimiento como una herramienta para transformar la realidad".