
Es el mayor registro de agua en lo que va de la temporada; el rio superó las defensas improvisadas en la ruta provincial 54, a la altura de Misión La Paz y avanzó con fuerza hacia la Misión Km II, donde residen unas 60 familias, además de una comunidad wichí y una escuela primaria.
Desde el primer momento, las autoridades de Vialidad de la Provincia pusieron en marcha un operativo para tratar de contener el avance del agua. Las máquinas trabajaron en la zona para reforzar las defensas, pero las condiciones del terreno y el volumen de agua hicieron que las soluciones, como el "by pass" diseñado el año anterior, no fueran suficientes para evitar que el río se desbordara.
Hugo González, vocero de la comunidad wichí, expresó su preocupación por la situación. "Nosotros conocemos el lugar y sabíamos que el río podía traer problemas. Siempre advertimos sobre la necesidad de tomar medidas más efectivas, porque vivimos acá y sabemos cómo responde el río", comentó González, haciendo hincapié en la importancia de considerar las experiencias de los habitantes locales al momento de tomar decisiones sobre el territorio.
El avance del Pilcomayo no solo ha afectado la ruta, sino que ha comenzado a acercarse a las viviendas y la escuela de la Misión Km II. Sin embargo, hasta el momento, la situación no ha generado evacuaciones ni mayores incidentes. El pronóstico, de acuerdo con el Sistema de Alerta Temprana, es que el río siga creciendo durante el resto de la semana, por lo que las autoridades mantienen un monitoreo constante de la situación.
Las lluvias en Bolivia, en la parte alta de la cuenca del Pilcomayo, también inciden en el aumento de los niveles del río, lo que provoca una creciente más pronunciada en la región salteña. El informe del Sistema de Alerta Temprana indica que, aunque los niveles son altos, la situación está siendo controlada y no se esperan desbordes de magnitud catastrófica, aunque sí podrían generarse inconvenientes puntuales en algunas zonas bajas.
Las autoridades locales han alertado a las poblaciones cercanas a la ruta 54 sobre la posibilidad de nuevos aumentos en los niveles del río. Se recomienda precaución, pero sin generar alarma. Se sigue trabajando en la contención del agua y en la evaluación de medidas adicionales para proteger a las familias de la zona.
Más de 300 familias asistidas en distintos puntos
El escenario sigue siendo inestable y las autoridades continúan trabajando para mitigar los efectos de las precipitaciones.
Mario Mimessi, ministro de Desarrollo Social, explicó que el operativo de asistencia está siendo amplio y coordinado. La estrategia incluye presencia territorial, colaboración con los gobiernos locales y, en los casos más complicados, hasta asistencia aérea para llegar a las comunidades más aisladas.
En el norte provincial, por ejemplo, las lluvias y el desborde del río Tonono (afluente del Itiyuro) han dejado a muchas familias aisladas y sin acceso a caminos. Para llegar a ellas, se desplegó un puente aéreo que realizó seis vuelos de emergencia a parajes como Arenal, Paraíso, Pozo Nuevo, Pacará y Escondido, entre otros. Este operativo se convirtió en la primera asistencia alimentaria aérea del año, y se distribuyeron desde módulos de alimentos hasta agua potable, chapas, colchones y ropa.
Afortunadamente, la situación no ha requerido evacuaciones masivas, pero en algunas localidades como Vaqueros, La Merced, Rosario de Lerma y La Caldera, los gobiernos locales realizaron evacuaciones preventivas y siguen trabajando con el Ministerio para asistir a las familias afectadas.
Mimessi destacó que la coordinación con los municipios es fundamental, ya que son los primeros en intervenir ante cualquier emergencia. Además, explicó que la asistencia no es algo puntual, sino que va evolucionando con los días: “A medida que avanzan los relevamientos, la asistencia se va ajustando según las necesidades de cada zona. Las situaciones no se presentan todas al mismo tiempo”, señaló.
El operativo también se extiende a otros municipios de la provincia, como Aguaray, Salvador Mazza, Embarcación, Joaquín V. González, El Galpón, Metán, Ballivián y General Güemes, entre otros. Las autoridades locales, junto con los equipos de emergencia, siguen evaluando la situación a medida que avanzan las lluvias.
Por otro lado, el Gobierno provincial sigue manteniendo el estado de alerta por las crecidas de los ríos Bermejo y Pilcomayo. Desde el Comité de Emergencia Climática se realiza un monitoreo constante de los niveles de agua, y en zonas históricamente vulnerables ya se encuentran recursos preposicionados para actuar rápidamente si la situación empeora.
"Estamos preparados para responder si la situación se agrava", afirmó Mimessi, quien además recordó a la población la importancia de respetar las alertas meteorológicas y evitar conductas de riesgo ante la posibilidad de nuevas lluvias.
