
El 2025 no fue precisamente un buen año para la minería en Salta. Las inversiones cayeron, y el precio internacional del litio, uno de los principales productos de la región, sufrió un descenso significativo. Sin embargo, en el horizonte de 2026, comienzan a verse señales de reactivación que podrían abrir un nuevo capítulo para este sector.
Uno de los desarrollos más esperados es Pastos Grandes, un emprendimiento de litio situado en la Puna salteña. Este proyecto ha dado pasos firmes, obteniendo la aprobación de su Declaración de Impacto Ambiental y gestionando su inclusión en el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).
La importancia de Pastos Grandes radica en su potencial para convertirse en una operación industrial de gran escala, lo que no solo reactivaría las obras, sino que también podría generar empleo en zonas vulnerables, ayudando a dinamizar la economía local durante varios años.
En paralelo, el proyecto Diablillos, un yacimiento de plata que se extiende entre Salta y Catamarca, también está en el centro de atención. Desarrollado por la minera Abra Silver, ya ha logrado la adhesión al RIGI y avanza en la obtención de permisos ambientales en ambas provincias.
De concretarse, Diablillos podría diversificar la matriz minera salteña, que históricamente ha estado dominada por el litio y el oro. Este emprendimiento, además, podría dar impulso a inversiones en infraestructura y logística en una región que, por su ubicación, carece de grandes desarrollos económicos.
Más allá de estos proyectos, Taca Taca se presenta como el gran referente de la minería cuprífera. Ubicado en el oeste de Tolar Grande, se trata de uno de los desarrollos de cobre más relevantes del país. Con un volumen de inversión considerable y una vida útil proyectada que podría abarcar varias décadas, este proyecto tiene el potencial de convertirse en un verdadero punto de inflexión para la minería en Salta, cambiando la dinámica productiva de la provincia y sus alrededores.
Precios internacionales
Desde la segunda mitad de 2025, el sector minero ha comenzado a sentir el aire de la recuperación. La planta comercial de Rio Tinto en el salar Rincón, una inversión que superó los 2.500 millones de dólares, ha sido un motor para la reactivación de licitaciones, obras y contrataciones locales, lo que también ha impactado positivamente en la economía salteña.
A esto se le suma la mejora en los precios internacionales de los minerales. Según Juan Martín Gilly, presidente de la Cámara de la Minería de Salta, el oro se mantiene en valores históricamente elevados, el cobre tiene una tendencia firme, y el litio, tras haber tocado mínimos de 8.000 dólares por tonelada, ha comenzado a recuperar terreno. Este panorama de precios más favorables está contribuyendo a las expectativas positivas en el sector.
Exploración
Sin embargo, los expertos coinciden en que el crecimiento del sector no será sostenible a largo plazo si no se invierte en exploración. Tanto Federico Russo, presidente de la Cámara de Proveedores de Empresas Mineras de Salta (Capemisa), como Gustavo Carrizo, secretario de Minería provincial, han subrayado que, sin un compromiso sólido con la exploración de nuevos yacimientos, el futuro de la minería salteña podría estar en riesgo.
La Puna salteña, por ejemplo, sigue siendo una de las áreas más inexploradas del país, lo que significa que su potencial geológico aún no ha sido totalmente aprovechado. En este contexto, Carrizo adelantó la creación de una mesa de exploración minera que reunirá a representantes del Estado, empresas y proveedores con el objetivo de agilizar los trámites y coordinar esfuerzos para potenciar la investigación.
"La exploración es la base del desarrollo", destacó Carrizo, sugiriendo que este es un paso necesario para asegurar que la minería de Salta siga siendo competitiva a nivel mundial.
