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El gobernador Gustavo Sáenz confirmó una reunión para la próxima semana con el ministro de Economía, Luis Caputo, y el jefe de Gabinete, Diego Santilli. La provincia reclama inversiones que permitan sostener la conexión ferroviaria con los principales corredores comerciales y productivos de la región, en medio del proceso de concesión de las líneas de carga.

La convocatoria abre una instancia de diálogo en torno a una infraestructura que excede el funcionamiento de los trenes. Para Salta, la discusión involucra las posibilidades de trasladar producción, fortalecer los vínculos comerciales con los países vecinos y sostener corredores estratégicos para actividades como la minería, el turismo y el transporte de cargas.

El reclamo provincial se produce en un momento decisivo para el sistema ferroviario de mercancías. El Gobierno nacional puso en marcha una licitación pública nacional e internacional para concesionar durante 50 años las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, actualmente operadas por Belgrano Cargas y Logística S.A. En ese escenario, la definición sobre el funcionamiento de los ramales salteños adquiere especial relevancia para los sectores que dependen de una conexión ferroviaria eficiente.

Durante la presentación del programa turístico Impulso Salta, realizada en la sede de UTHGRA, Sáenz se refirió a la situación de los ramales y cuestionó que las decisiones sobre la conectividad regional queden sujetas a definiciones tomadas desde otros puntos del país.

“Los salteños no vamos a poner un peso porque no nos corresponde; no podemos seguir dependiendo de gente de afuera para que decida si salimos a Bolivia y si tenemos nuestra salida al Pacífico por Socompa y por Chile”, sostuvo el mandatario.

La declaración expone uno de los principales puntos de tensión entre la provincia y la Nación: quién debe afrontar las inversiones necesarias para mantener en funcionamiento una infraestructura que tiene impacto sobre distintas actividades económicas y que, además, conecta a Salta con circuitos comerciales de alcance internacional.

El ramal C14, vinculado históricamente con el corredor que atraviesa la Puna y llega al paso de Socompa, representa una vía de conexión con Chile. Su importancia se relaciona con las posibilidades de vincular la producción del norte argentino con los mercados del Pacífico. El C15, por su parte, integra la red ferroviaria del norte provincial y forma parte de una infraestructura cuya continuidad resulta relevante para la logística regional.

Ambos trazados tienen características y recorridos diferentes, pero comparten un punto central en el planteo salteño: la necesidad de contar con una planificación que contemple las particularidades geográficas y productivas del norte argentino.

En una provincia extensa, con actividad minera en expansión y una ubicación estratégica en el mapa de las conexiones internacionales, el ferrocarril puede representar una alternativa para reducir costos logísticos, ampliar las posibilidades de transporte y mejorar la competitividad de las economías locales.

 

El planteo

Sáenz también dejó en claro que la provincia mantendrá su posición en las negociaciones y que no está dispuesta a resignar sus planteos por diferencias políticas o por presiones externas.

“Cuando los intereses de los salteños son tocados, no hay partido político, dirigente nacional ni nadie que me calle ni que me diga lo que tengo que hacer”, afirmó.

El gobernador busca que la discusión sobre los ramales se resuelva a partir de las necesidades de la región y no exclusivamente desde los criterios administrativos o económicos que defina la Nación. El planteo apunta a que cualquier esquema de concesión o explotación ferroviaria contemple la continuidad de los servicios y las condiciones necesarias para que las vías mantengan su utilidad para las actividades productivas.

 

La concesión ferroviaria

El proceso de privatización y concesión de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza constituye el marco en el que se desarrolla la discusión. La licitación prevé contratos de largo plazo y abre interrogantes sobre la organización futura del sistema, las inversiones que deberán realizarse y las condiciones bajo las cuales se prestarán los servicios.

Para Salta, el desafío consiste en evitar que las particularidades de los corredores del norte queden relegadas frente a las decisiones generales que se adopten para la red ferroviaria nacional. La continuidad de los ramales no depende únicamente de la existencia de vías, sino también de su estado, de la disponibilidad de material rodante, de las condiciones de circulación y de la viabilidad económica de las operaciones.

En ese contexto, el planteo del Gobierno provincial cuenta con el respaldo de entidades empresarias y productivas que vienen reclamando inversiones para alcanzar una operatividad ferroviaria integral. La participación de estos sectores refleja que la preocupación no se limita a una cuestión de gestión pública: también involucra a quienes necesitan alternativas de transporte para movilizar bienes, sostener inversiones y proyectar nuevos negocios.

Un servicio ferroviario con condiciones adecuadas puede ampliar las opciones logísticas de las empresas, especialmente en actividades en las que el traslado de grandes volúmenes incide de manera directa sobre los costos. La minería, en particular, requiere conexiones capaces de acompañar el crecimiento de los proyectos y facilitar la llegada de insumos, además de ofrecer alternativas para el traslado de la producción.

A esto se suma la dimensión fronteriza. La conexión con Bolivia y la salida hacia Chile forman parte de las posibilidades que Salta busca preservar y desarrollar. Su aprovechamiento efectivo, no obstante, depende de una serie de factores que incluyen la infraestructura disponible, los acuerdos operativos, la demanda de cargas y la coordinación entre los distintos actores involucrados.