10 06 bananasEn sesión ordinaria, la Cámara de Diputados salteña aprobó en definitiva el proyecto de ley que establece un marco de protección fitosanitaria para la producción de bananas salteñas.

El diputado por Orán, Fabián Valenzuela, resaltó que una resolución de la Secretaría de Agricultura de la Nación derogó resoluciones que exigían controles estrictos para el ingreso de bananas al NOA y NEA, resoluciones que protegían la producción local.

Y sostuvo: “hoy el objetivo es establecer un marco de protección fitosanitaria. Existe el ‘Mal de Panamá’, que es un hongo que ataca a la planta y no hay tratamiento todavía; una vez que se detecta hay que arrasar la plantación entera y la tierra queda estéril por varias décadas”.
Además, resaltó que la producción salteña se concentra en Orán y San Martín, y que emplea a cientos de trabajadores.
“No hablamos entonces solo de una producción agrícola, sino a una actividad económica ligada profundamente al norte provincial”, señaló el diputado, y apuntó que el proyecto prevé que las bananas que ingresan a la provincia cumplan estrictamente los certificados fitosanitarios, trazabilidad y ausencia de restos vegetales para evitar la propagación de hongos.
Para concluir, Valenzuela consideró que prevenir el ingreso de enfermedades es incluso menos costoso que intentar supera el daño.
El proyecto, aprobado, pasa el Ejecutivo para su promulgación. El bloque libertario intentó abstenerse de la votación, pero su moción fue rechaza por el resto del cuerpo.

 

Salvita

Salvador Muñoz, propietario de Salvita, fue el único empresario que participó como expositor del Coloquio de IDEA en Mar del Plata.
En ese marco uno de los principales productores de bananas dijo: “podrán venir capitales, podrá haber grandes inversiones, podrá haber RIGI y todo lo que se espera en términos económicos. Pero el recurso humano no se compra”, sostuvo.
Para el empresario, una compañía puede importar una máquina, construir una planta o incorporar la última tecnología disponible. Pero formar a las personas que deberán operar esas inversiones lleva mucho más tiempo. “El recurso humano no lo comprás. Hay que formarlo”, enfatizó.
El planteo adquiere una dimensión todavía mayor en regiones alejadas de los grandes centros urbanos, donde las dificultades de acceso a educación y capacitación pueden ser superiores y donde, al mismo tiempo, comienzan a aparecer nuevas oportunidades laborales asociadas con minería, agroindustria, energía y servicios.