Lo señaló el ministro de Salud, Federico Mangione, en diálogo con Punto Uno. Indicó que en lo que va del año no se registraron fallecimientos por desnutrición y que la provincia redujo un 40% la mortalidad en niños de entre 1 y 4 años.
Según explicó, los indicadores muestran una baja sostenida de la mortalidad infantil en Salta. “Este año no tuvimos ninguno. Ninguno murió por desnutrición”, afirmó.
También indicó que no se registraron muertes por falta de acceso al sistema de salud, y señaló que no hubo fallecimientos vinculados a la ausencia de atención o cobertura sanitaria.
De acuerdo con los registros oficiales, la tasa de mortalidad infantil en Salta se ubicó por debajo del promedio nacional. “Nosotros bajamos”, precisó el ministro, y aclaró que el indicador incluye tanto muertes previsibles como no previsibles.
Mangione también destacó una baja en otros grupos etarios. “En 2023 logramos una reducción del 40% en la mortalidad de niños de entre 1 y 4 años”, señaló. Ese resultado se alcanzó a partir del trabajo territorial: “hemos identificado y tratado a niños con bajo peso, y eso tuvo un impacto en pocos años”, sostuvo.
El ministro presentó además una comparación con datos históricos. “En 2011, Salta tenía muy alta tasa de muertes. Eso se redujo notablemente”, detalló. Del total, explicó solo una parte está relacionada con la desnutrición. “Actualmente la mayoría, cerca del 70%, corresponde a malformaciones congénitas, neumonía, gastroenteritis y otras causas”, indicó.
En ese sentido, resaltó los nacimientos prematuros extremos. “No aumentó la cantidad de chicos de mil gramos que son inviables para la vida”, señaló, aunque aclaró que estos casos se contabilizan porque “apenas nacidos tuvieron el primer latido y nacieron vivos”.
En ese marco, indicó que se registra un fenómeno asociado a embarazos no deseados. “Estamos teniendo muchos embarazos no deseados en los que no están funcionando los tratamientos de interrupción. Nacen estos chicos prematuros y fallecen. Ese es el número que aumenta”, explicó. En ese punto, cuestionó algunos informes difundidos a nivel nacional. “Es un informe mal hecho. No puede decir números que no corresponden”, afirmó.
Sobre la distribución territorial de los casos, Mangione aclaró que la capital provincial concentra la mayor cantidad absoluta de muertes. El ministro recordó que el principal problema sanitario histórico se concentraba en el interior provincial.
El talón de Aquiles que teníamos era la muerte por desnutrición en el interior de la provincia”, señaló. Según comentó, esa situación se revirtió con la creación de centros nutricionales. “Logramos superar con todos los centros nutricionales que hicimos”, afirmó, y agregó: “antes estaban colmados. Hoy están vacíos”.
Aumento a nivel nacional
En contraste con los datos provinciales, la mortalidad infantil en Argentina aumentó 0,5 puntos en 2024, por primera vez desde 2002. Según el informe de Estadísticas Vitales del Ministerio de Salud de la Nación, la tasa pasó de 8 a 8,5 muertes cada 1.000 nacidos vivos entre 2023 y 2024.
Durante 2024 se registraron 3.513 muertes de menores de un año en todo el país. Si bien el número absoluto fue menor al de 2023 —cuando se contabilizaron 3.689 fallecimientos—, especialistas explicaron que la suba de la tasa se debe al descenso sostenido de la natalidad.
El exministro de Salud de la Nación Adolfo Rubinstein explicó que “en la mayoría de los países esta tasa viene bajando desde hace décadas. Por eso el aumento es preocupante, porque rompe una tendencia histórica”.
Según indicó, “estas cifras se explican por el aumento de la pobreza y sus consecuencias sociosanitarias, que comenzaron en la pandemia y se profundizaron en los últimos años”.
Las provincias con las tasas más altas de mortalidad infantil son Corrientes, con 14 muertes cada 1.000 nacidos vivos; Chaco, con 11,8; y La Rioja, con 11,7. También se ubican por encima del promedio nacional Formosa y Santiago del Estero, con una tasa de 10,7.
De acuerdo con el informe oficial, la mortalidad infantil comprende las muertes de menores de un año y se divide en mortalidad neonatal, que ocurre en los primeros 27 días de vida, y posneonatal, hasta el año. En la etapa neonatal predominan las causas vinculadas a condiciones congénitas y a la atención del embarazo y el parto.
