Por César Álvarez
No es un tema de revisionismo histórico el tránsito de la aldea a la ciudad, sino un tema de la historia política de Salta, y el primer intento, sin ninguna duda fue la reivindicación de la democracia que se hace en el ‘83 cuando se pone en valor los distintos estadios, llamados municipios y provincias con la elección activa sus autoridades.
Pensando, particularmente, en los cambios, tenemos que tener en cuenta la reforma del 86, cuando gobernaba Roberto Romero, quien le dió un empuje fundamental a la Ciudad proponiendo la autonomía administrativa, política, institucional y financiera, y el correlato siguiente la Carta Municipal, que es la Constitución de la Ciudad. Era un paso para salir de la aldea a la ciudad por la vía legislativa y no tanto ejecutiva.
Salta empezaba a crecer, ese era el eje del “Norte Grande”, concepto fundamental de ese importante ex gobernador. En cierto modo era ancla, también, de otras provincias como Formosa y la Rioja. Pero, en las idas y vueltas, siempre dramáticas, en el terreno de la democracia local, poco más o poco menos, se avanzó.
A veces no lo necesario, todos nuestros deseos no se cumplen por el simple hecho de ser pensados, tenemos distintos capítulos de la historia. Lo que sí podríamos decir, en esta columna es que los empujes eran muy grandes para llegar de la aldea a la ciudad con Roberto Romero; por ejemplo, hicimos el Delmi, que era un estadio de capacidad para albergar lo que ya se venía manifestando: una concurrencia masiva en los eventos culturales, artísticos y deportivos.
Otra de las expresiones de esa época que miraba hacia el desarrollo, con Roberto Romero a la cabez, con ese empuje que lo caracterizaba, fue poner en valor el cerro San Bernardo, por medio del teleférico. Recuerdo que fue algo extraordinario. Su inauguración, todo el sistema más moderno de transporte aéreo que existía en ese momento. También recuerdo sus críticas, que eran terribles, y que después no aparecieron ninguno de los criticones a hacer un mea culpa. Pero bueno, las cosas son así en Salta cuando se intenta avanzar.
También, algún día se tendrá que investigar porque estaba todo financiado, licitado y hoy lo tendríamos que tener: me refiero a ese ansiado tren elevado que nacía en la colinas de Tres Cerritos, cercanas a la Universidad Católica y terminaba recorriendo 40 km. en el B° Santa Ana. Alguien debería investigar porque la licitación la había ganado una de las empresas más importantes del mundo como lo era Techint. De concretarse era realmente un paso histórico como pasar de la carreta hacia el tren elevado, la idea de transformar la aldea en una gran ciudad.
Salimos también del encierro gracias a un viaje que hicimos a Curitiba, donde nos dimos cuenta que sí se podía mejorar el tema del transporte, y lo hemos mejorado mucho, aunque no lo suficiente. Ahora llegó el Uber y las distintas plataformas a las que resultan muy difícil decirles que no, felicitaciones al intendente que con valentía las está poniendo en valor y Salta sigue creciendo.