
El descarrilamiento se produjo alrededor de las 19:39 del domingo pasado, cuando los vagones 6 al 8 del Iryo invadieron la vía paralela, provocando que el Alvia cayera por un terraplén de 5-6 metros a 200 km/h. A juicio del ministro de Transportes, Óscar Puente, el incidente fue "tremendamente extraño".
El número de muertos por una colisión de tren de alta velocidad en el sur de España aumentó a 40. El accidente ocurrido a última hora del domingo es el más mortal de España desde 2013, cuando 80 personas murieron tras desviarse de un tramo curvado de vía a las afueras de la ciudad noroccidental de Santiago de Compostela.
Al menos 39 personas fallecieron y más de 150 resultaron heridas, de las cuales decenas están hospitalizadas y varios en estado grave, según informes oficiales.
Según el ministro de Transportes, Óscar Puente, el incidente fue "tremendamente extraño", dado que la vía había sido renovada en mayo de 2025 y el tren Iryo estaba prácticamente nuevo. Ahora, se creó una comisión independiente de investigación, Renfe suspendió los servicios entre Madrid y Andalucía, y la Guardia Civil recolecta indicios sin descartar posibles causas.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, prometió "absoluta transparencia" sobre las causas del accidente ferroviario en que se vieron implicados dos trenes.
La secuencia
El choque ocurrió en un tramo recto de la línea de alta velocidad que conecta Madrid con Andalucía, en el municipio cordobés de Adamuz, donde participaron dos trenes de última generación: un Iryo Frecciarossa 1000 con 317 pasajeros a bordo y un Alvia S120 de Renfe con 184 personas. Allí, se produjo en un apeadero técnico de difícil acceso, lo que dificultó las primeras labores de auxilio.
Aproximadamente a las 19:45, el tren de Iryo sufrió el descarrilamiento de sus tres últimos vagones al pasar por un cambio de agujas. Veinte segundos después, el Alvia de Renfe, que circulaba en sentido contrario, colisionó lateralmente contra los vagones del Iryo que invadieron su vía. El impacto fue devastador: los dos primeros coches del tren de Renfe cayeron por un terraplén de cuatro metros.
El último balance oficial confirma 39 muertos, incluyendo al maquinista del Alvia, un joven de 27 años con experiencia en la ruta. Al momento, los heridos ascienden a 152, de los cuales 30 permanecen internados en hospitales como el Reina Sofía de Córdoba. Preocupa el estado crítico de 12 pacientes, incluido un menor que se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos pediátrica.
Los drones de la Guardia Civil y los vídeos grabados por los primeros testigos muestran una escena absolutamente dantesca: el chasis del tren Alvia aparece completamente retorcido y desplazado por el talud de cuatro metros, mientras que los vagones del Iryo permanecen sobre la vía con graves daños estructurales en la parte trasera, varios deformados y con desperfectos visibles.
Así también, las fotografías aéreas fueron fundamentales para los peritos, ya que permitieron identificar con precisión el punto exacto donde el tren perdió contacto con el raíl, así como la trayectoria que siguieron los vagones tras el descarrilamiento. Esto incluye la posición de los bogies, el desplazamiento de los vagones y la deformación de los carriles, información clave para la investigación técnica.
De hecho, los expertos están utilizando modelos 3D reconstruidos a partir de las imágenes para simular el momento del impacto y determinar las posibles causas mecánicas que llevaron al descarrilamiento, un paso esencial antes de emitir conclusiones.
Hipótesis
En la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) continúa con las pericias, aunque ya se descartaron factores como exceso de velocidad o errores humanos evidentes, dado que ambos trenes circulaban a aproximadamente 210 km/h, dentro del límite permitido de 250 km/h. La atención se centra ahora en la interacción entre el material rodante y la infraestructura.
Se investigan posibles fallos en los sistemas de rodadura del tren Iryo, como defectos en los bogies o en los frenos, así como la existencia de fracturas o deformaciones en la vía, que había sido recientemente renovada en mayo de 2025 tras una inversión de 700 millones de euros destinada a reforzar la línea de alta velocidad entre Madrid y Andalucía.
Algunos informes internos de Adif, el gestor de la infraestructura ferroviaria, indicaron que en el último año se habían registrado al menos ocho incidencias técnicas en ese tramo, incluyendo problemas de alineación de carriles, vibraciones en la vía y alertas de desgaste prematuro de los raíles. La investigación también evalúa la posibilidad de que factores externos hayan contribuido al descarrilamiento.
