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Ales Bialiatski, defensor de los derechos humanos de Belarús; la organización rusa de derechos humanos Memorial, y la organización ucraniana de derechos humanos Center for Civil Liberties ganaron el Premio Nobel de la Paz 2022.

Los ganadores fueron honrados por “un esfuerzo sobresaliente para documentar crímenes de guerra, abusos de los derechos humanos y abuso de poder” en sus respectivos países.

“Durante muchos años han promovido el derecho a criticar el poder y proteger los derechos fundamentales de los ciudadanos”, dijo el Comité Noruego del Nobel.

El grupo ucraniano, Center for Civil Liberties, se ha “comprometido en esfuerzos para identificar y documentar los crímenes de guerra rusos contra la población civil ucraniana”, dijo el comité. “En colaboración con socios internacionales, el centro está desempeñando un papel pionero con miras a hacer que los culpables rindan cuentas por sus crímenes”.

 

Memorial fue fundado en 1987 y, después de la caída de la Unión Soviética, se convirtió en uno de los organismos de control de derechos humanos más destacados de Rusia. Ha trabajado para exponer los abusos y atrocidades de la era estalinista.

El grupo fue clausurado por los tribunales rusos el año pasado, en un duro golpe para las vaciadas organizaciones de la sociedad civil del país.

Berit Reiss-Andersen, presidenta del comité, dijo “Este año estuvimos en una situación con una guerra en Europa, lo cual fue muy inusual, pero también enfrentamos una guerra que tiene un efecto global en personas de todo el mundo”.

Reiss-Andersen expresó que el premio no pretende enviar un mensaje al presidente ruso, Vladimir Putin, ni a ninguna otra persona, pero agregó que él representa “un gobierno autoritario que está reprimiendo a los activistas de derechos humanos”.

 

El activista bielorruso Ales Bialiatski es el fundador de Viasna (Primavera), una organización de derechos humanos que ha documentado y protestado por el uso de la tortura por parte de las autoridades contra los presos políticos.

Como uno de los iniciadores del movimiento democrático que surgió a mediados de la década de 1980 en Belarús, "dedicó su vida a promover la democracia y el desarrollo pacífico en su país de origen", según el comité.

Las autoridades gubernamentales han buscado durante mucho tiempo silenciarlo. Ha estado detenido sin juicio desde 2020.

A pesar de esta “tremenda dificultad personal, Bialiatski no ha cedido ni un ápice en su lucha por los derechos humanos y la democracia en Bielorrusia”, dijo el comité.