10 12 alegre

Adolfo Sánchez Alegre, Defensor Penal Juvenil, en diálogo con Punto Uno analizó la nueva legislación, los desafíos de la reinserción social y el impacto de las redes sociales y la inteligencia artificial en las conductas de los adolescentes.

Con veinte años de experiencia en el fuero, advirtió que la respuesta penal, por sí sola, no alcanza para prevenir el delito y reclamó mayor compromiso de las familias, las escuelas y el Estado.

¿Qué mirada debería tener la sociedad sobre los adolescentes que cometen delitos?

- Creo que es importante entender que, cuando un adolescente comete un delito, comienzan a visibilizarse muchas vulneraciones de derechos que también tiene ese joven. Detrás de una conducta delictiva puede haber violencia intrafamiliar, situaciones de abandono, niños que crecieron presenciando hechos violentos, abandono escolar o falta de acompañamiento. Esto no significa justificar el delito ni desconocer el daño que se provocó.

¿Cómo analiza la nueva legislación penal juvenil?

- La nueva legislación incorpora aspectos favorables, especialmente en materia de derechos y de medidas alternativas a la privación de la libertad. También hay cuestiones controvertidas, como la reducción de la edad de imputabilidad y los límites de las penas.

¿Qué puede aportar la experiencia de Salta en este tema?

- Salta tiene una experiencia de trabajo interdisciplinario que es importante. En el abordaje de los adolescentes intervienen profesionales de distintas áreas, como la psicología, la psiquiatría y el trabajo social. No alcanza con aplicar una sanción. Tenemos que procurar que ese adolescente vuelva a estudiar, que termine la primaria o la secundaria, que pueda aprender un oficio y que reciba atención sanitaria cuando sea necesario. También debemos trabajar sobre los problemas de consumo de sustancias, que aparecen con frecuencia en muchos de los casos que llegan al sistema penal.

¿Las adicciones son uno de los principales problemas que enfrentan los adolescentes en conflicto con la ley penal?

- Es una problemática que nos preocupa mucho y que no puede analizarse solamente desde el ámbito judicial. El consumo problemático de sustancias requiere una intervención específica y sostenida. Si un adolescente necesita tratamiento, tenemos que generar las condiciones para que pueda recibirlo. No podemos pensar que una sanción, por sí sola, va a resolver una situación de consumo o las dificultades sociales y familiares que puede estar atravesando. Además, las realidades son diferentes según la jurisdicción, por lo que es necesario conocer cada contexto y trabajar de manera integral.

¿Qué papel cumple la escuela en la prevención del delito juvenil?

- La escuela tiene un papel fundamental. No solamente porque brinda conocimientos, sino también porque puede ofrecer contención, orientación y herramientas para que los chicos comprendan las consecuencias de sus actos. Cuando un adolescente abandona la escolaridad, pierde también un espacio de acompañamiento y socialización. Por eso es importante trabajar para que permanezca en el sistema educativo y para que aquellos que lo dejaron puedan regresar.

¿Qué nuevos desafíos aparecen con las redes sociales?

- Estamos frente a situaciones nuevas que requieren mucha atención. Hay adolescentes que utilizan herramientas digitales para manipular imágenes de otras personas o difundir contenidos que pueden constituir delitos, sin comprender plenamente la gravedad de lo que están haciendo. En ese contexto, surge una pregunta muy importante: ¿dónde está el límite entre una broma y un delito? Lo que para algunos puede parecer una diversión puede afectar seriamente los derechos, la intimidad y la dignidad de otra persona.

¿Este tipo de conductas está relacionado con una determinada condición social?

- No necesariamente. Las problemáticas vinculadas con las redes sociales y la inteligencia artificial atraviesan distintos sectores sociales. No podemos pensar que se trata de una cuestión que afecta exclusivamente a adolescentes de familias con menos recursos. Por eso es importante el acompañamiento familiar, la intervención de profesionales especializados y el trabajo educativo.

¿Qué limitaciones tiene el Poder Judicial frente a estas situaciones?

- Al Poder Judicial y al Ministerio Público les llega el problema consumado, es decir, el adolescente que ya cometió un delito. Nosotros intervenimos cuando el hecho ya ocurrió. Muchas veces, las circunstancias que contribuyeron a esa situación se fueron desarrollando durante años y tienen relación con la falta de acompañamiento, de oportunidades o de políticas públicas. Por eso sostengo que no podemos depositar toda la responsabilidad en la Justicia.

¿Qué medidas considera necesarias para fortalecer la prevención?

- Tenemos que trabajar desde la familia, continuar en la escuela y extender ese trabajo a toda la comunidad. Es necesario fortalecer las capacitaciones en los establecimientos educativos e involucrar también a las familias. Hay que hablar sobre violencia, consumo problemático, convivencia, uso de redes sociales y responsabilidad digital. La prevención requiere continuidad y coordinación.

¿Qué debería priorizar para evitar que los adolescentes vuelvan a delinquir?

- La intervención debe tener en cuenta las particularidades de cada adolescente y ofrecer herramientas concretas para su reinserción. Si solamente nos concentramos en la sanción, sin trabajar sobre las condiciones que rodean al joven, estamos dejando de lado una parte fundamental del problema.

Finalmente, ¿qué reflexión le deja el debate sobre la reforma penal juvenil?

- Es necesario discutir la legislación y analizar cómo debe responder el Estado frente a los delitos cometidos por adolescentes. Pero también tenemos que preguntarnos qué estamos haciendo antes de que esos hechos ocurran. Podemos discutir la edad de imputabilidad y las penas, pero si no garantizamos educación, acompañamiento familiar, atención de las adicciones y oportunidades de integración, vamos a seguir enfrentándonos a las consecuencias de problemas que no logramos prevenir. La Justicia tiene una responsabilidad importante, pero la prevención es una tarea de toda la sociedad.