Martín Becerra, investigador y especialista en medios, en una entrevista con Punto Uno explicó que la situación actual está dominada por más concentración, plataformas que mandan y universidades en crisis.
¿Milei va a terminar aprobando la concentración de Clarín?
-Yo creo que sí. Va a terminar formalizando la operación. Sobre todo porque es un hecho consumado desde hace tiempo. Hoy muchos servicios ya funcionan de manera integrada, más allá de que los organismos como la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia hayan hecho observaciones críticas.
¿Estamos ante un posible monopolio?
-El riesgo está. La propia discusión oficial lo reconoce. La operación implica niveles de concentración inéditos en telecomunicaciones, con un actor que podría superar más de la mitad del mercado. Pero lo importante es entender que no es solo un tema económico: también impacta en la diversidad informativa y en la estructura del sistema de medios.
El presidente en un principio cuestionó y ahora dilata la decisión. ¿Qué lectura hacés?
-Hay una contradicción. Por un lado, el discurso libertario suele defender la concentración privada; por otro, acá se plantea un problema de “posición dominante”. Es una tensión entre ideología y realidad. Y, como muchas veces pasa, la resolución final va a ser política.
Más allá de Clarín, ¿dónde está hoy el verdadero poder en el sistema de medios?
-Hoy el problema más grande no son solo los grandes grupos locales, sino las plataformas digitales. Los medios producen contenidos, pero pagan la cuenta los medios, pero no reciben compensación, la rentabilidad se la quedan las big tech.
¿Qué cambió con las redes y los algoritmos?
-Cambió todo. Antes discutíamos la línea editorial de un medio. Las plataformas son editoras de información, pero de manera opaca e inapelable.
El algoritmo decide qué ves, qué no ves y en qué orden. Y eso condiciona la opinión pública de una forma mucho más invisible que antes.
¿El Estado debería intervenir más?
-Sí, porque hay un desbalance enorme. Las plataformas operan en Argentina, ganan dinero en Argentina, pero no responden a las leyes locales. Eso genera un problema de soberanía regulatoria. Otros países ya avanzaron en ese sentido.
¿Cómo afecta este contexto a la libertad de expresión?
-Estamos en un momento delicado. Hay un clima de confrontación permanente con el periodismo. Y eso impacta en todo el ecosistema informativo, desde los grandes medios hasta los proyectos más chicos.
