SAETA pidió subir argumentando el impacto de la inflación, los aumentos salariales y el encarecimiento del combustible. La decisión final dependerá de la AMT.
El precio del boleto del transporte urbano en el área metropolitana de Salta experimentará un incremento en los próximos meses.
La empresa solicitó formalmente a la Autoridad Metropolitana de Transporte (AMT) una actualización tarifaria que llevaría el valor del pasaje a 1.486 pesos, lo que implicaría una suba cercana a 350 pesos respecto del precio actual, fijado en 1.150 pesos.
El presidente de la compañía, Claudio Mohr, explicó que la solicitud responde al incremento sostenido de los costos operativos que enfrenta el sistema de transporte público.
Según detalló el directivo, la combinación de inflación, aumentos salariales en el sector y subas en el precio de los insumos impacta de manera directa en la estructura de costos del servicio. Entre estos factores, el combustible aparece como uno de los elementos más determinantes.
“El sistema se ve afectado por la evolución de los costos. La inflación, las negociaciones paritarias con los trabajadores y el incremento en los insumos, particularmente el combustible, generan una presión que obliga a revisar la tarifa”, señaló Mohr.
La solicitud presentada por la empresa no implica un aumento automático. La decisión final dependerá de la AMT, el organismo encargado de regular el transporte público en el área metropolitana.
En caso de considerar viable el pedido, el organismo deberá iniciar un procedimiento administrativo para analizar la actualización tarifaria. Ese proceso puede incluir la convocatoria a una audiencia pública, instancia en la que ciudadanos, organizaciones y especialistas pueden expresar su postura, o bien la publicación de un documento de consulta para recoger opiniones de distintos sectores.
El último ajuste en el precio del boleto se definió a mediados del año pasado, cuando también se argumentó que el incremento respondía a la evolución de los costos del sistema.
La posibilidad de un nuevo aumento genera inquietud entre los usuarios, especialmente en un contexto económico marcado por la pérdida de poder adquisitivo y la suba generalizada de precios.
La normalización completa del servicio, indicó, se dará cuando se reactive totalmente la actividad educativa, incluyendo los niveles terciario y universitario.
Mohr explicó que el sector educativo representa aproximadamente el 36% de la demanda total de pasajeros en el sistema de transporte urbano.
Esto significa que cuando se reduce la actividad escolar, como ocurre durante las vacaciones o períodos de receso, la cantidad de usuarios disminuye considerablemente, lo que impacta directamente en la cantidad de unidades que circulan.
Según el directivo, las decisiones sobre frecuencias se toman a partir de monitoreos permanentes del funcionamiento del sistema, que permiten detectar las necesidades reales de movilidad en cada período del año.
No obstante, admitió que los recortes en las frecuencias suelen percibirse con mayor intensidad en localidades del interior provincial, donde las flotas disponibles son más reducidas que en las zonas urbanas más densamente pobladas.
