medranoPor Josefina Medrano
Caminaba en dirección al centro por la Avenida Sarmiento que de a poco se prepara para vestirse de colores con el rosa de sus lapachos, cuando mire hacia mi derecha y encontré eso enormes edificios centenarios dispuestos para el cuidado el salud. El viejo Hospital de niños, el Hospital del Milagro, una inmensa parcela.

Y recordé esa frase que se repite a menudo por ahí “son de la salud pública”. Fue entonces que esa llama que llevo adentro por la gestión de la salud me recordó lo difícil que es para algunos inclusive administradores terminar de entender el concepto de Salud Pública sin confundir los sectores o el financiador.

La Salud Publica es trabajar para reducir las desigualdades y proporcionar a todos la oportunidad de una vida saludable. Concepto fundamental que debe estar grabado a fuego en las entrañas de los que tienen la responsabilidad de administrarla. Es frecuente escuchar exclamaciones con alta convicción que el hospital público es para aquellos que no tienen nada. Merece recordarles entonces que toda persona tiene en sus espalda un financiador de salud ya sea obra social, prepaga, programa nacional, el estado etc. que quiero decir con esto que por cada persona que recibe una atención hay alguien por detrás de paga. Y ahí les dejo una pregunta: Uds creen que hay algo gratis realmente?

Hay muchos personas que confunden por convicción o ignorancia que el sector público es lo mismo que la salud pública e inclusive fomentan la confrontación con el al sector privado menospreciando sus aportes. Otros tantos que naturalizan poca calidad de la atención en el sector publico justificando las largas colas para ser atendidos, la estructura y hasta algunas veces el destrato del personal de salud.

Pues no señores están equivocados! Me pregunto cómo podrán planificar políticas de salud equitativas, abárcatelas y sustentables si olvidan la importancia de la interrelación entre los sectores?

Claro está que en nuestra provincia el sector público es más grande en proporción, que arrastra falencias y necesidad de años y que seguramente requiere más atención por parte de los gestores. Atención necesaria ya que aporta las respuestas a los sectores más vulnerables en geografías complejas que son realmente un desafío diario.

Es sabido y está claro que los sistemas que trabajan de manera colaborativa y coordinada entre las partes logran alcanzar mejores resultados en la salud de las personas.

Esta sinergia bien entendida ha demostrado que hasta en los tiempos difíciles se puede salir airoso si trabajamos en equipo y sin mezquindades. Ejemplo claro de esto fue la época de la pandemia momento duro lleno de incertidumbre donde todos los responsables en posiciones de decisión, sin importar el sector al que pertenecían, se unieron de forma coordinada para aportar desde su lugar lo máximo para sobrellevar este nuevo mal que nos acechaba. Así fue como se compartió tecnología, opiniones, experiencias, medicación, camas, recurso humano, angustias etc. y todo lo que hace un buen equipo en momentos difíciles.

Sirva esto como ejemplo de una política clara de Salud pública donde el objetivo fueron las personas más allá del sector de pertenencia o del financiador.

Seguramente es más fácil trabajar sobre un solo sector ya que resulta un gran desafío diario lograr la integración de los dos sectores compartiendo las fortalezas de cada uno y mitigando las debilidades.

No olvidemos algunas frases de celebres sanitarista como fue Ramón Carrillo quien sin hablar explícitamente de equidad decía “de que sirven las conquistas científicas sobre la salud si esta no son accesibles al pueblo”.

Pues entonces señores comprendamos el gran concepto del salud publica en su conformación por sectores son sus distintos financiadores en el entendimiento que el a salud es un derecho y no privilegio. Vayamos en la búsqueda de políticas de salud enfocadas principalmente en las personas en una atención equitativa y de calidad. No olvidemos que las necesidades son infinitas y los recurso claramente finitos, seamos buenos administradores y no dupliquemos gastos innecesarios. Tengamos la apertura y la destreza para amalgamar los recursos, los sectores y los problemas, y buscar soluciones reales sustentable en el tiempo.