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Trump anunció la suspensión de los bombardeos contra Irán por un período de dos semanas, tras contactos con el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, y el jefe del Ejército, Asim Munir, quienes habían solicitado frenar la ofensiva.

La decisión que se tomó anoche está condicionada a que Teherán acepte la “apertura completa, inmediata y segura” del estrecho de Ormuz, en lo que definió como un “alto el fuego bilateral”.
Según explicó, la medida responde a que ya se cumplieron los principales objetivos militares y a que las negociaciones con Irán están avanzadas. En ese sentido, reveló que Washington recibió una propuesta de 10 puntos por parte de Teherán, que considera una base viable para alcanzar un acuerdo.
En un mensaje publicado en sus redes sociales, Trump detalló: "Tras conversaciones con el Primer Ministro Shehbaz Sharif y el Mariscal de Campo Asim Munir de Pakistán, en las que me pidieron que detuviera el ataque esta noche contra Irán, y siempre que la República Islámica de Irán acepte la APERTURA COMPLETA, INMEDIATA y SEGURA del Estrecho de Ormuz, accedo a suspender los bombardeos y ataques contra Irán durante dos semanas. ¡Será un alto el fuego bilateral!".
Trump también informó que Estados Unidos recibió una propuesta de 10 puntos por parte de Irán. "Creemos que constituye una base viable para la negociación. Estados Unidos e Irán han acordado casi todos los puntos de controversia anteriores, pero dos semanas permitirán finalizar y concretar el Acuerdo".
El mandatario explicó que esta decisión se produce luego de que se hayan "superado todos los objetivos militares y estamos muy avanzados en la negociación de un Acuerdo definitivo sobre la PAZ a largo plazo con Irán y la PAZ en Oriente Medio".
El presidente Trump concluyó su mensaje señalando "en nombre de los Estados Unidos de América, como Presidente, y también en representación de los países de Oriente Medio, es un honor que este problema de larga data esté cerca de resolverse. ¡Gracias por su atención a este asunto!".
Como se recordará, el mandatario estadounidense reactivó una estrategia de máxima presión sobre Irán al lanzar una cuenta regresiva diplomática y militar centrada en el estrecho de Ormuz, uno de los puntos más críticos para el comercio energético mundial.
Este paso busca forzar a Teherán a garantizar la libre circulación de buques petroleros en la zona, tras reiteradas tensiones y amenazas que pusieron en riesgo el suministro global. La medida combina advertencias públicas, posibles sanciones adicionales y el despliegue de influencia internacional para aislar a Irán si no cede ante las exigencias. La presión sobre el estrecho de Ormuz no solo tiene implicancias geopolíticas, sino también económicas, ya que por allí transita una gran parte del petróleo que abastece al mundo. Un eventual bloqueo o conflicto podría disparar los precios de la energía y generar inestabilidad en los mercados.