
Diecinueve participantes del taller de Viviana Ovalle exponen sus obras en el Centro Cultural América. La tercera edición de Es-Cultura incluyó “Orgánico”, de María Rosa Córdoba Torrecillas, y mantiene abierta su muestra colectiva hasta el martes 3 de noviembre, con entrada libre y gratuita.
Un torso de cemento puede hablar de la fragilidad. Una pieza metálica puede sostenerlo y, al mismo tiempo, volverse parte de su historia. Esa relación entre el cuerpo y aquello que lo ayuda a seguir es una de las búsquedas de “Orgánico”, la muestra de María Rosa Córdoba Torrecillas que integró Es-Cultura 2026, tercera exposición del Taller de Escultura para Adultos de Viviana Ovalle.
La propuesta, que comenzó el 3 de octubre en el Centro Cultural América, desplegó dos recorridos: la exposición individual de Córdoba Torrecillas, en la sala Lola Mora, que pudo visitarse hasta ayer, y la colectiva, que permanece abierta en la sala Juana M. Gorriti hasta el martes 3 de noviembre. Ambas expresan el trabajo de un espacio donde cada participante encuentra lugar para desarrollar su propio lenguaje. Durante la semana, la exposición tuvo la visita del vicegobernador Antonio Marocco.
“Orgánico” reunió diez esculturas modeladas inicialmente en arcilla y luego realizadas en cemento. Son torsos femeninos y masculinos ensamblados con elementos metálicos, en los que la anatomía se vincula con soportes mecánicos y objetos que pasan a formar parte de esos cuerpos. Algunas piezas aluden a la necesidad de asistencia para sobrevivir; otras ponen en valor los órganos que nos mantienen vivos.
“Es una invitación a mirar lo que está atrás, lo que está adentro, lo que no se muestra a simple vista”, describe Córdoba. Su reflexión alcanza también a aquello que cargamos sin advertirlo y a los apoyos que se vuelven necesarios en determinados momentos de la vida. Lo lleno y lo vacío, lo brillante y lo oxidado forman parte de esa indagación sobre la condición humana.
La serie fue desarrollada a lo largo de más de dos años y dio forma a su segunda muestra individual. Varias de las obras también viajaron a Güemes, su ciudad natal, donde fueron presentadas como un homenaje al lugar en el que nació su pasión por el arte.
Ese itinerario personal se inscribe en una historia compartida. El taller abrió sus puertas en enero de 2018 para recibir tanto a quienes deseaban iniciarse en la escultura como a quienes buscaban profundizar sus conocimientos. La primera exposición llegó en octubre de 2022, en el Museo de la Ciudad Casa de Hernández. La segunda se realizó en 2025 en el Centro Cultural América, sede también de esta tercera edición.
“Enseñar es devolver algo de lo mucho que recibimos al intentar una conexión con el otro, y en ese ida y vuelta también aprendemos”, sostiene Viviana Ovalle en la presentación de Es-Cultura. Esa concepción de la enseñanza atraviesa un taller que respeta los intereses y las necesidades creativas de cada integrante. Algunos tuvieron allí su primera experiencia con la escultura; otros participaron en muestras colectivas junto a artistas de distintas disciplinas y varios se animaron a realizar exposiciones individuales.
La materia también interviene en ese aprendizaje. Alexia Rubin, una de las expositoras, describe cómo la idea inicial suele transformarse durante el modelado, donde la arcilla encuentra su propio camino. “No se puede simplemente imponerle una forma a la materia: hay una interacción, como al tocar el agua”, sostiene. En esa relación aparecen imágenes conocidas, la memoria de la tierra húmeda, la tensión del alambre o la presencia de las montañas. La obra adquiere una vida que desborda la intención de quien la hizo.
La exposición colectiva reúne trabajos de Alexia Rubin, Ana Mohnblatt, Cari Torres, Florencia Orquera, Gonzalo Ovalle Mendieta, José Colque, Lucía Brandán, Lucía Montes C., Macarena Matorras, Mara Arnedo Vilte, Micaela Cavia, Mónica Aramayo, Noemí Morán, Norma González, Paola Huidobro, Paula Chacón, Pino Infante, Rodrigo Javier Giménez y Sonia Álvarez. Son diecinueve participantes que comparten un ámbito de formación y presentan sus propias búsquedas ante el público.
Ovalle define el taller como un “semillero de escultores”. La expresión encuentra sustento en esos recorridos que van del primer contacto con la materia a una exposición propia. Cada obra lleva algo de ese aprendizaje compartido y queda abierta a una nueva relación: la que establece con quien se detiene a mirarla.
La muestra colectiva puede visitarse hasta el martes 3 de noviembre en la sala Juana M. Gorriti del Centro Cultural América, Mitre 23. El horario es de 9 a 21, todos los días, con entrada libre y gratuita.
